ANA LORENZO LA ENTREVISTA Camilo Otero, artista que inaugura hoy una exposición en la galería Trebellar «Mi inspiración me ha llegado con todas las mujeres con las que he logrado fornicar». Camilo Otero no se corta un pelo y sale al ruedo a retar al periodista: «A ver si eres capaz de publicar eso». Dice que fue su primera esposa la que le sedujo hace 63 años para que empezara a esculpir y pintar. Hoy, a sus 82 años, nadie mejor que su hijo Nelson, de cinco, para definir la obra de su padre: «Son esculturas caras, bonitas y raras». Esta tarde abrirá su exposición en Trebellar.
07 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.La vida sin escándalo no tiene sentido para Camilo Otero, que considera sus obras como testimonios de aquello que le ha tocado al corazón. Ese lugar lo conquistaron algunas mujeres «porque, ¿hay algo mejor que el cuerpo de una mujer? Sus formas son geniales. Siempre estuve seducido por el cuerpo de la mujer», confiesa. -¿Como define sus obras? -Son experiencias vividas, aquello que veo y me toca el corazón. Por eso nunca tengo bocetos, las hago directamente porque son hechos vividos. -O sea, que para usted el arte es todo corazón. -El arte tiene un poco del cerebro, el corazón y el pito. Del cerebro tiene un poco, tiene algo más del corazón y mucho del pito. El arte se puede explicar técnicamente pero no emocionalmente, es una provocación. -¿Por eso esculpe a sus vecinos espiándolo? -Sí, les he dedicado la escultura Mis queridos vecinos, porque siempre están espiando desde las ventanas del taller que tengo en Milladoiro, son muy curiosos. Pero cualquier cosa que me llame la atención puede ser una obra. Como la que tengo de mayo del 68, cuando estaba en París, y todo estaba lleno de policías y no podías hacer nada. -Barcelona, París, Nueva York, ¿qué le han enseñado? -Son escuelas de la sobrevida, la mejor educación que hay. A un niño habría que enseñarle la mitad de lo que se imparte en la universidad y, la otra parte, de lo que se aprende en la calle. -¿Qué piensan de eso sus hijos? -Tuve mi primer hijo a los 16 años y el tercero a los 77. El primero es un escritor muy bueno, la segunda trabaja como estilista con el diseñador Kenzo y Nelson va a dar mucho que hablar, yo creo que es un superdotado. Con cinco años habla perfectamente francés y español, canta en gallego y le encanta la música. En ese momento llega Nelson y define a su padre: «Es un bromista y un payaso porque hace muchas cosas para hacerme reír». -Y usted, ¿qué prefiere ser escultor o payaso? -El oficio de payaso es el mejor del mundo porque siempre tienes que hacer feliz a la gente.