Del frenesí a la calma

La Voz

A CORUÑA

06 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Tras el recorte del número de frecuencias, los empleados de Alvedro está viviendo una situación paradójica. Durante buena parte del día, el ajetreo es enorme. Hay que aguantar las malas caras de los pasajeros, muchos de los cuales se están quedando en tierra. Las listas de espera se están convirtiendo en una constante en Alvedro. Lo curioso es que, a última hora, llega una inusitada calma. Spanair solicitó que se ampliase el horario de cierre del aeropuerto para poder operar. Así se hizo. Ahora, esta compañía se ha marchado. El aeródromo cierra a las doce menos cuarto (antes lo hacía a las 21.45), y el último avión llega a las diez. Es de Iberia y antes aterrizaba a las nueve, pero su llegada se ha retrasado para que el periodo de inactividad no sea tan largo.