Una alumna de las Mercedarias de Ferrol recibe el diploma y los 120 euros de regalo por ser la visitante un millón Ni marrajo ni cherna. Ni pez águila ni calamar. La visitante un millón del acuario coruñés es una niña, una pequeña sirena de diez años que responde al nombre de Paloma. Es gallega hasta las cejas y los periodistas sólo son capaces de descorchar respuestas breves, muy breves. Paloma estudia en las Mercedarias de Ferrol y visita la casa de los peces con sus compañeros de dos cursos de quinto de primaria. Tiene sus cinco minutos de fama y no pestañea ante los relámpagos de los fotógrafos. Sus amigos chillan «qué morro, yo fui el novecientos y pico mil». Ella no pierde la calma y recibe con un «gracias» diploma y cheque-regalo.
31 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Ramón Núñez tiene el sol en la cara. Hoy la casa de los peces llegará al millón de visitantes. Las Mercedarias de Ferrol tienen todos los boletos. El contador se acerca a la cifra. «Es un éxito: un millón en 29 meses, cuatro veces la población de la ciudad», dice Núñez. Paloma es la agraciada. La familia Carnero Vich jugaba con ventaja. Tenía dos boletos. Su hermana gemela, Sara, también estaba en la cola. Será la que le ayude a gastar el dinero. Paloma es como una escopeta recortada en sus respuestas. -¿Estás contenta? -Sí. -¿Qué dirás en casa? -Lo que me pasó. Poco más le saca el acoso de la prensa, su popularidad instantánea. Cuenta que le gustan las focas y que ha estado en el acuario «tres o cuatro veces». Saca brillo a su corazón y le compra un pequeño delfín a cada compañero y también regalos para su madre y otra hermana. Parece una pretty woman acuática y no sabe con qué quedarse. La profesora y su hermana gemela le ayudan: «Venga que nos vamos a quedar sin comer las tres». Se va con un diploma, una sonrisa grapada en los labios y tres bolsas de regalos.