Escaparates, puentes y cajeros, lugares elegidos por los indigentes para dormir

RODRI GARCÍA A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

Un paseo por A Coruña permite ver a un buen número de vagabundos ocultos bajos sus cartones En la barra del bar sólo había un hueco. A la derecha del lugar vacío un tipo leía el periódico. A la izquierda estaba él con su compañera. Dejó en la calle el cartel con el que pide limosna y ella dejó de vender pañuelos. Entraron al bar para huir del frío. El tipo del periódico dijo al camarero: «Me cobra lo de esos señores y les pone lo que quieran». Los señores eran ellos, que dormían bajo el viaducto de Juan Flórez y fueron desalojados por dañar la imagen de la ciudad. Otros prefieren cajeros o escaparates para pernoctar.

16 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Durante el día, los señores de la calle pasean su soledad, solicitan unas monedas, hurgan en los contenedores y, al llegar la noche, buscan un cobijo. Marcelino tenía su habitáculo bajo el viaducto del inicio de Juan Flórez, en el cruce con Alfonso Molina: Un colchón, sábanas que hacían de tabiques, cartones que aislaban del frío cemento y el trajín de cientos de coches pasando cada noche sobre su cabeza. Las autoridades municipales lo desalojaron de allí con el argumento de que su presencia, y la de otros vagabundos a los que acogía, dañaban la imagen de la ciudad ante los visitantes. Todo lo que tenía, que para él es mucho, acabó en unos almacenes municipales. Ahora, las palabras hacia la anterior responsable de Asuntos Sociales no son de elogio. A su alrededor hay gente que, además de invitarle algún día a desayunar, le ayuda a arreglar papeles que, por el momento, no le libran de pasar frío pidiendo limosna en Cuatro Caminos. Los cajeros automáticos son también un buen lugar para dormir. Uno de la Cuesta de la Palloza acogía este verano a dos inquilinos, que se iban turnando; el comienzo de las obras en la entidad bancaria les obligó a buscar otro sitio. Los soportales de la zona comprendida entre el paseo de los Puentes y la avenida de Finisterre es otro lugar donde buscan refugio nocturno los sin techo, esos inquilinos de la calle que pasean su soledad por las rúas coruñesas.