REFRANERO

La Voz

A CORUÑA

JOSÉ LUIS GARCÍA LÓPEZ PLAZA PÚBLICA

06 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

He seguido sin rechistar la espeluznante lesión de Manuel Pablo y todo lo que ha desencadenado. El aluvión de simpatía y solidaridad, en especial del entorno del Celta -directiva y afición inclusive-, ha hecho repetir en algunos medios ese refrán de «no hay mal que por bien no venga». Se dijo allá por la Navidad del 73, que fue el mismo que se le escapó al General cuando tuvo noticia de que la ETA había volado el Dodge Dart del hasta ese momento presidente de su gobierno: nunca lo creí; sí, sin embargo, que la sentida frasecita salió de su cercanía y luego era más cómodo atribuírsela al ya enfermo anciano jefe de Estado. Volviendo a Manuel Pablo, me pareció que estaba picado con Giovanella, gran jugador, pero que la suma de su visibilidad y apellido le hace parecer más siciliano que brasileño. Y conste que le sigo desde su paso por el Salamanca y bien hubiese querido tenerlo en Riazor como blanquiazul, equipación que cada vez nos racionan más. Y lo de estar picados, digo, no es buen consejero. Esta vez no oí aquel brutal chasquido que hace poco más de medio siglo percibimos desde la tribuna de Riazor cuando Waldo Botana, también muy querido por todos, sufrió idéntica lesión jugando un partido contra el Sevilla, que también era líder entonces. Confío y deseo que la suerte de Manuel Pablo, por él y por todos los socios y aficionados al fútbol, sea mucho mejor que la de Waldo. Es más, estoy seguro, estoy seguro de ello, porque la traumatología de hoy está a años luz de la de los cincuenta. Y lo de los cernícalos del autobús del Celta, los de las piedras,... Seguro que, como poco, son nietos -otro día hablaremos de ellos- de aquellos que en el 44 destrozaron el del Valencia. Habíamos perdido un partido arbitrado con más que polémica por un colegiado, Mazagatos, que estaba «en el candelabro» por malo. Tanto, que su apellido se convirtió en el insulto preferido por Riazor para afear un mal arbitraje, como hoy burro. redac@lavoz.com