Sorpresa e indignación entre los usuarios del transporte público por la subida de ocho pesetas «A Míster Durito se le ha ido la mano». Así de críptico resumía ayer el sentir de los usuarios del transporte público coruñés un cincuentón que esperaba el 2 en Cuatro Caminos. Con su ejemplar de La Voz bajo el brazo, José R. no podía ocultar su indignación. «Cada año, pase lo que pase, nos subía un duro el bus. Si ahora el Ayuntamiento le permite incrementarlo en ocho pesetas, espero que se nos subvencione de alguna manera, porque este tipo de desplazamientos deberían ser casi gratuitos», sugiere otra usuaria.
05 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Cuatro Caminos es un hervidero de buses. Centenares de usuarios se amontonan en tres de los cuatro costados de la céntrica plaza. Y su diagnóstico de la situación es común. La cifra mágica, 77 céntimos de euro, no dice mucho. 128 pesetas es otra cosa. «La culpa es toda de los políticos. Luego quieren que usemos los transportes públicos y que dejemos los coches particulares en casa para evitar atascos. El chiste hasta tiene gracia», comenta indignado un sexagenario que espera la llegada del 1. La medida es especialmente impopular cuanto más se baja la edad de los consultados. «Yo no sé si la culpa es del euro, de los talibán o de Nuestra Señora del Rosario. Yo estudio en Elviña y cojo el bus cuatro veces al día. Con la tarjeta nos ahorramos unas pesetas, pero, aún así, supone un incremento de más de mil pesetas al mes», explica Verónica, una estudiante veinteañera que clama contra el euro. Con ella viaja otra joven Irene, bastante más molesta con el cambio de tarifas que rubricará el gobierno municipal en los próximos días. «Menos mal que este año el petróleo ha bajado, porque de lo contrario nos saldría más barato ir a estudiar en avión», sugiere socarronamente la chica. Claro que la palma en cuanto a indignación se la lleva Emilio. «Puedes poner mi nombre tranquilamente. Que se entere el concejal. Llevo 26 años viajando en autobús, pero lo de esta subida no tiene nombre, porque hace siete años costaba la mitad y el servicio es ahora mucho peor que antes», dice.