Embargan un piso a una mujer por los daños causados por un coche que vendió

DOLORES VÁZQUEZ A CORUÑA

A CORUÑA

Cuestiona que se le condene sin oírla y sin tener en cuenta que ella ya no era la propietaria Una deuda de 293.820 pesetas que no es suya, un juicio al que no asistió porque no fue informada y un «culpable» en paradero desconocido son los tres pilares de una historia kafkiana que comenzó hace once años y que puede derivar en el embargo del piso de una coruñesa, cuya única culpa fue vender en toda regla su antiguo coche a un concesionario con la mala suerte de que el nuevo propietario tuvo un accidente y carecía de seguro obligatorio. Su única alternativa es un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

12 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Herminia Vázquez adquirió un vehículo nuevo a finales del 89 y entregó como parte del pago su antiguo turismo con toda la documentación. El concesionario lo vendió 17 días después y su nuevo propietario tuvo un accidente sólo tres meses más tarde, cuando carecía de seguro. Los daños causados a otro automóvil ascendieron a 293.820 pesetas y provocaron una demanda por impago. Una mala ubicación del domicilio de la antigua propietaria hizo que la Justicia la declarase en rebeldía y ella no pudiera justificar en plazo que el vehículo no era ya de su propiedad. En 1992 un juzgado de A Coruña la condena junto al verdadero infractor a abonar los daños. Herminia Vázquez tuvo conocimiento de la sentencia de un juicio en la que fue condenada sin ser oida su versión al serle notificado en 1995 que se iban a ejecutar los intereses pendientes. Pese a un largo peregrinaje judicial, Herminia no ha conseguido que se reconozcan sus derechos y su inocencia, y este año el juzgado le notificó que le embargará un piso si no paga los daños y las 400.000 pesetas de intereses y costas. «Es un atropello», dice la afectada, mientras estudia si presenta un recurso ante el Tribunal Constitucional o paga lo que no le corresponde para que su madre no quede sin casa. Sus abogados cuestionan que se le ofrezca como única solución el pago de una deuda que no es suya y emprender posteriormente una causa contra el verdadero infractor, que se ha escapado más de 11 años de la Justicia.