El paseo marítimo y el parque Atlántico rematarán la gran transformación de la zona

Luís Pousa Rodríguez
LUIS POUSA A CORUÑA

A CORUÑA

XURXO LOBATO

El proyecto de César Portela propone crear en el entorno de la cala un observatorio de aves y una base de turismo náutico

08 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Dos proyectos borrarán definitivamente las últimas huellas de la caída, hace un lustro, del antiguo vertedero de Bens. El paseo marítimo y el futuro parque Atlántico, en cuyo diseño trabaja el arquitecto César Portela, escribirán el punto final de la catástrofe. El Ministerio de Medio Ambiente se encargará de financiar los 1.200 millones que costará la prolongación del paseo marítimo desde el obelisco Millennium hasta O Portiño. Será un tramo de más de 2.300 metros que el Concello quiere convertir en un gran museo escultórico al aire libre, para lo que contará con la colaboración de quince artistas gallegos. Una de la tres áreas de descanso del paseo se ubicará precisamente en O Portiño. Este espacio, al igual que los situados frente a las islas de San Pedro y en el Monte das Cruces, estará equipado con mobiliario urbano rústico construido con granito y madera para reducir al mínimo el impacto ambiental en una zona que se quiere conservar prácticamente intacta. Junto al paseo marítimo, la creación del parque Atlántico representará el remate de la transformación radical de esta zona. El arquitecto César Portela está puliendo un proyecto que recuperará el entorno de la cala de O Portiño para el uso público. Portela quiere instalar en este punto una base para la línea de rutas marítimas que recorrerán el archipiélago del litoral de San Pedro. En la mayor de las islas se prevé la construcción de un observatorio medioambiental en el que naturalistas y curiosos podrán contemplar la variedad de aves marinas que anidan en esta franja costera. Santuario del Carmen En la cala, la ejecución del proyecto supondrá la creación de una zona de merendero junto al futuro santuario de la Virgen del Carmen, un templo con el que el arquitecto pontevedrés quiere rendir homenaje a la patrona de los marineros en un barrio que siempre ha mirado al Atlántico. El pulmón verde diseñado por Portela se completará con la instalación, en el monte de Outeiro, de un Mariposario y una Casa de los Pájaros (que ya tiene en la pajarera de San Diego su primer embrión). La apuesta más arriesgada del parque será, sin embargo, lo que el autor ha definido como «la transformación de la refinería en un objeto artístico». César Portela ha fichado para su equipo al artista vasco Agustín Ibarrola, que tendrá que asumir el espectacular reto de convertir el complejo petrolero de Repsol en un nuevo bosque pintado.