CLUNIA

La Voz

A CORUÑA

ÁNGEL PADÍN PLAZA PÚBLICA

17 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Como las oportunidades suelen aparecer de cuando en vez, ahora surge una que el Ayuntamiento coruñés no puede dejar pasar: su homónima Coruña del Conde vende su histórico castillo por el simbólico precio de un euro (166 pesetas). Así lo ha anunciado su alcalde, don José Ángel Esteban, porque el arreglo de la histórica fortaleza rebasa el dinero que los presupuestos municipales dedican a la conservación del patrimonio histórico. Parece una ocasión pintiparada para realizar de una vez un hermanamiento que no me explico no se haya hecho antes con una pequeña población, histórica, por supuesto, como la antigua Clunia, nombre con el que también coincide el de nuestra ciudad al decir de varios historiadores, desde Tolomeo a Vaamonde Lores y al más reciente estudio realizado por Moralejo Lasso. Lo de que no hay duda es del origen romano de ambas poblaciones, la de Coruña del Conde con sus puentes romanos, la de A Coruña de Galicia con su Torre de Hércules o sus vestigios de la antigua presencia romana en excavaciones tanto en la propia calle Real como en los Cantones o la calle de la Franja. Pero volvamos a esta oportunidad de adquirir una fortaleza que uniera el origen de ambas ciudades. Todos saben que la actual estructura de la Torre de Hércules es fruto de sucesivas reformas, que culminaron en el siglo XVIII con la aprobada por Carlos III y realizada por Giannini. Fue fortaleza y perteneció a la curia compostelana; el actual castillo de Coruña del Conde, en la provincia burgalesa, fue asimismo fortaleza y en los dos casos da pie para señalar que las denominaciones Clunia, crunia, culunia, e incluso colonia dieron finalmente lugar a Coruña. En suma, hay evidentes afinidades que ahora se aceleran porque el castillo está en venta y A Coruña puede bien adquirirlo para que (suscripción popular en marcha) pueda ser restaurado y formar con nuestra Torre una hermandad que los siglos de historia de las dos urbes consolidarán sin duda. Es una oportunidad, decía antes, para acercar a dos pueblos que tienen un origen común en su toponimia. Dicen que la ocasión la pintan calva: pues ahí está ahora para que nuestro alcalde y corporación vuelvan los ojos a tierras burgalesas e incorporen a la historia coruñesa-atlántica un elemento más de atracción. Un abrazo entre los mares atlánticos y las llanuras y montañas de Castilla. Una oportunidad. redac@lavoz.com