Rosario Álvarez de Sotomayor, pintora Las leyes de la genética no fallan. Rosario, coruñesa afincada en Madrid, hija del pintor y director, a principios del siglo XX, del Museo del Prado, Fernando Álvarez de Sotomayor, comenzó a pintar a los siete años. A los doce ya había ganado su primer premio con una acuarela sobre pimientos en una exposición de Riego de Agua. En los cincuenta, ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Madrid.
10 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Hoy compagina su faceta de pintora con el recuerdo de la figura paterna a través de la dirección de un museo en Madrid. El miércoles inauguró una retrospectiva de su obra en el hotel Meliá. -¿Cómo recuerda los años de su juventud en los que su padre le enseñaba? -Nos decía que no sabía enseñar, así que pintaba delante de nosotros y así aprendíamos. Me da pena no haberme quedado con más apuntes y bocetos suyos. -¿Qué opina de los pintores coruñeses de ahora? -No conozco la obra de muchos, pero hay algunos que dicen ser pintores y que creo que no lo son. Hoy en día la publicidad hace mucho. -¿Cómo pintaría A Coruña? -Con muchos tonos. Es una ciudad muy cambiante, como toda Galicia, y por lo tanto muy difícil de pintar. Pero desde luego, escogería la Ciudad Vieja, que es preciosa. -¿Piensa retirarse en algún momento? -Un pintor no se jubila, salvo que sus facultades físicas le obliguen. Pintaré hasta el día en que me muera, como mi padre, que el día que falleció había estado pintado.