Al suelo por la vía rápida

La Voz

A CORUÑA

R. MOÑINO

EDUARDO EIROA AL DÍA Los raíles del popular medio de transporte se convierten en trampas para ciclistas y motoristas Los tranquilos paseos en tranvía no están exentos de riesgo, sobre todo para los que no van dentro. La belleza del vehículo no es incompatible con los peligros que encierra. Durante el último año, al menos tres ambulancias se trasladaron a la zona de la Domus a recoger a ciclistas y motoristas que iban más atentos a la belleza del paisaje que a la carretera que discurría bajo sus pies. Los raíles del tranvía se convierten a veces en trampas para las finas ruedas de las bicicletas.

24 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

El paseo de los domingos puede convertirse en un viaje al hospital si uno abandona el carril bici y decide circular por el paseo marítimo contemplando el mar. Sobre todo si la rueda delantera de su bicicleta de carreras acaba metida en el espacio existente entre los raíles del tranvía. Un pequeño despiste que puede acabar en susto y en un buen trastazo para los intrépidos conductores. Rasguños, golpes y poco más. Al menos para los ciclistas. Existen otros conductores que también sufren las maldades del tranvía: los repartidores de pizzas: «Cuando la rueda de la moto se mete en los raíles, pierde estabilidad y es muy fácil caerse al suelo», afirma uno de ellos. Los mayores trastazos se los llevan aquellos ciclomotores que calzan ruedas más finas. Adrián Gago fue uno de los que tuvo la mala suerte de meter las gomas de su Variant en los raíles: «A mí no me pasó mucho, unos golpes y nada más, pero la moto quedó bastante mal». No es el único. Tres de las más famosas compañías de pizzas a domicilio conocen el peligro: seis pizzeros se han ido al suelo, uno de ellos estuvo de baja una semana y recaló en el hospital Modelo con molestias en un tobillo.