LUJOS

La Voz

A CORUÑA

EDUARDO EIROA LLUVIA DE VERANO

17 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Camino y encuentro: «En pleno centro de A Coruña, pisos de lujo». Conduzco y encuentro: «Cinco adosados de lujo, sólo para elegidos». Leo y encuentro: «Vacaciones cinco estrellas: hotel de lujo». Vivo en la tierra y todos los anuncios empiezan igual: «Desde sólo...» El lujo debe estar de oferta, porque todo es de lujo. Como si el mundo se alimentara de lubinas y cigalas. Son falsos paraísos que crecen sólo en la mente del que hipoteca su vida: el patio de luces de su piso es de lujo, el tráfico frenético que se cuela en casa pese a la doble ventana, también es de lujo. El jardín del adosado con su barbacoa compartida, de lujo. Es una búsqueda continua de la buena vida, un amable dejarse engañar porque, no nos engañemos, la vida en general, suele ser más bien regular. Hay unos pequeños duendes que se obstinan en llamarle faisán al pollo y salmón a la sardina, más que nada para que aquellos que no tenemos el faisán escrito en nuestro guión, nos consolemos un poco al escuchar el nombre, y le echemos imaginación al resto. Imaginación y sueños más o menos rosas, que convierten en lujoso el tomate de oferta. Más valdrá creérselo un poco, dulcemente, y seguir tirando entre lujos cutres, y sacar el brazo por la ventanilla del 600 para sentir el aire en la piel. ¿A quién no le gusta conducir? redac@lavoz.com