Texto: CÉSAR CASAL GONZÁLEZ. Foto: XURXO LOBATO. FEMENINO Y SINGULAR María Eugenia Álvarez Senra dirige un hotel en el Amazonas peruano
08 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Se baña en el Amazonas entre pirañas, «no pasa nada. Son carnívoras, pero sólo si ven sangre». La coruñesa Eugenia Álvarez abrió un hotel en Amazonas, a 40 kilómetros de Iquitos (Perú). No se considera especial ni ve peligro: «Te acostumbras». Su oferta es única: dormir con el río a los pies en una casa típica y oír el «sonido impresionante» de la selva. No hay electricidad (sí candiles) y se conocen pueblos indígenas. No hay que ser aventurero, «pueden venir jóvenes, mayores o matrimonios con hijos». Lo que es seguro es que no lo olvidarán. Ella tampoco olvida su tierra, «pocas ciudades en el mundo son tan bonitas como A Coruña». Entre 120 y 150 dólares le cuesta pasar dos días, una noche, con las tres comidas y excursiones incluidas, en plena selva amazónica. Estará como en casa, pues será una coruñesa de adopción, Eugenia Álvarez, quien le reciba en su hotel a cuarenta kilómetros de Iquitos. (981 26 79 52 de A Coruña o 94 24 16 07 de Iquitos). -Cuente lo de una coruñesa que monta un hotel en plena selva amazónica. -Es un hotel en la selva con unas características especiales. No es un mamotreto de cemento. Guarda respeto al entorno. Es como las casas de allá. Es de madera y los techos son de hojas de palma. Son bungalows dobles (habitación, baño y balcón). De un lado da a la selva y del otro, al Amazonas. Está en una colina a orillas del río. Iquitos está a cuarenta kilómetros, pero no hay carreteras y el trayecto hay que hacerlo por el río. Hay los colectivos tipo autobuses por agua -que tardan una hora y media- y las deslizadoras -que lo hacen en treinta minutos-. Al turista lo recogemos y lo llevamos hasta el hotel en la selva. -¿Qué más características tiene? ¿Es muy singular? -Es una construcción elevada. Los bungalows están sobre pilares. Hay una casa central con restaurante, bar, recepción y área de descanso. Hay otro recinto para lavandería y los pozos para el agua. Están muy cuidados la cocina y los baños, con azulejos. Es rústico, pero funcional e higiénico. -Creo que no hay luz. -(Ja, ja). Es un turista distinto. No tenemos luz eléctrica, pero utilizamos candiles. Tenemos unas planchas solares para dar iluminación a las cocinas y demás servicios domésticos. -¿Cuándo estará operativo? -A partir del once de julio. Que vengan los pasajeros (turistas). Estarán entretenidos. Hacemos rutas, visitamos pueblos y comunidades indígenas. También se va a un trapiche (fábrica de elaboración de aguardiente a partir de la caña de azúcar), a un zoológico donde se ven bajo control boas, anaconda, osos perezosos. Otra ruta es ver cómo es la pesca de la piraña. Se visitan las cochas (lagunas con victorias regias -nenúfares gigantes-) y se hacen caminatas por la selva. Siempre bajo control. También se hacen sesiones con chamanes para los que les guste. Puede venir todo tipo de turistas, desde jóvenes a gente mayor o matrimonios con niños. Es una experiencia distinta y única. Sólo el sonido de la selva merece la pena, es impresionante. Más adelante queremos organizar excursiones por la selva de varios días y dormir allí. -¿Cómo se metió en el lío? -Fui de vacaciones a Perú y al llegar a la selva me enamoré del lugar. No hay nada comparable. Es diferente. Me encantó. Empecé a hacer de intermediaria entre hoteles, Iquitos y las agencias de aquí y ahora me lancé a la aventura del hotel propio. -¿Temperaturas? -Siempre entre 28 y 32 grados, pero con muchísima humedad. Se suda sin hacer nada. Hay sólo dos estaciones. La época de lluvias que va de noviembre a abril y la seca, que va de mayo a octubre. -¿Cómo la acogen? -Ya no me tratan como una turista. Me pareció buen lugar para hacer eso. Piensa que yo tengo en A Coruña a mi marido y mi hijo. Es duro. Rompe los esquemas, pero tengo mucha ilusión. Allá son muy machistas y ver a una mujer en el negocio también les choca. Allá a los extranjeros nos llaman a todos gringos. Da igual del país que seas. La gente de la selva es más amable que los de la sierra. También lo hacen para ver si ellos sacan algo. Te ven el dólar en la cara. Mujer, sola y extranjera intentan entrarte por todos los lados, pero no me asusta. -¿No es peligroso? -Iquitos es muy tranquilo. Sólo se llega por avión o barco. Tienen muy controlado todo. Está la DEA por su proximidad con Colombia. Sólo hay que acostumbrarse al clima, al ritmo de vida lento. Allí creen mucho en los espíritus, como aquí en las meigas. Una noche me tocó algo el tobillo y me dijeron que había sido el tunchi (el diablo). Tuve que ir a un señor para que me soplase (sacase) el mal. -¿Cómo es la comida? -Normal. Hay pollo, cerdo, ternera, pescado y frutas.