ROSA D. SEOANE LA ENTREVISTA Jesús Caramés Bouzán, cinco años al frente del Complejo Hospitalario Juan Canalejo Al menos una vez al mes sigue asomando los ojos tras la mascarilla para operar. Pero a diario cambia el bisturí por el boli y análisis médicos por económicos. Jesús Caramés, gerente del hospital en el que se hizo cirujano pediátrico, celebra su quinto aniversario al frente de una ciudad que lleva la complejidad en el nombre y el nombre de la ciudad por España. Con 4.400 operarios, la salud como producto y 600.000 coruñeses por clientes, se siente como el conductor de un autobús. Fija el rumbo y sus coordenadas tienen por techo unos recursos siempre limitados y el interés por horizonte. De máxima, hacer de la amenaza oportunidad.
07 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El presupuesto con más ceros de la ciudad, 33.000 millones de pesetas, y una actividad de mareo (700.000 consultas-año, 150.000 urgencias, 42.000 ingresos, 27.000 cirugías) dan la pista acerca de la mesa de operaciones sobre la que trabaja. -Cirujano metido a gestor. -Sigo operando, pero tenía inquietud por el sector público. La cirugía es un ciclo rápido y la gestión es trabajo de fondo, innovador y puede influir en la calidad de vida de los demás. -¿Decidir es su trabajo? -Más que decidir, conducir. En un hospital, las decisiones de gasto las toman los médicos con un boli y el recetario. Mi trabajo es prestarles apoyo y, sobre todo, pensar en el futuro, marcar una estrategia. -¿Qué es más difícil, lidiar con los médicos o con la Administración? -No hay nada complicado. Era más difícil cuando los hospitales no tenían gestores profesionales. Lo que hay que hacer es ser coherente y no funcionar por el ruido o la presión. Hay que transmitir a la organización los objetivos y apoyarla para conseguirlos. Trazar el rumbo. La clave es profesionalización e información. -¿Dónde estamos? -En cinco años, desde el punto de vista asistencial lo más importante ha sido el envejecimiento de la población, que incide en la complejidad, y en el gasto. -¿La salud sí tiene precio? -No tiene precio, pero sí coste: el que estén dispuestos a pagar los ciudadanos por mantener el nivel. Creo que tenemos un sistema público muy eficiente, el mejor de Europa. En este tiempo, hemos puesto en marcha nuevas ofertas, como cirugía cardíaca pediátrica, que no existía en Galicia, y nuevos trasplantes. La actividad ha aumentado un 15% y hemos rebajado las demoras. Esto ha exigido un esfuerzo inversor, casi 7.000 millones en obras y equipos, la plantilla ha crecido en 700 personas, y también ha exigido un esfuerzo de reflexión para mejorar el trabajo con la gestión clínica. -¿Y el futuro? -Hay cuatro o cinco pilares; el plan director, mejorar en formación, docencia e investigación, anticiparnos en nuevas tecnologías para servicios centrales y, sobre todo, tenemos que gestionar la demanda. No podemos atender todo lo que nos llega, hay que negociar y apoyar a Primaria, trabajamos en el mismo barco, y aquí el esfuerzo será digitalizar la historia clínica para que puedan verla en sus consultas y apoyarlos para hacer promoción de la salud y prevención. Si el paciente envejece, hay que lograr que tarde más en enfermar.