EDUARDO EIROA SAN JUAN 2001
21 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Dos toneladas de peso y nueve metros de altura. No son las medidas de ningún cíclope, sino de la falla que en la noche de San Juan arderá en la playa de Riazor entre risas y aromas de sardinas. Su autor, José Manuel Romero Cabarcos, no es valenciano, sino de Cee, y lleva quince años construyendo trabajosamente esas «esculturas efímeras» en cartón piedra que en pocos minutos dejan de existir entre gritos del público. Ayer se comenzó a colocar en la playa el armazón de la siguiente víctima, de la próxima meiga que morirá en San Juan pasto de las llamas, como ya es tradicional. Réplica en cartón Si el año pasado las vacas locas fueron el tema central de las fallas, este año el protagonismo le toca al Millennium; porque será una copia del obelisco coruñés, y no una escoba, lo que la meiga de cartón piedra utilizará para desplazarse de planeta en planeta, «como Dennis Tito, el primer turista espacial», según dijo el autor de la obra. La falla coruñesa es una falla modesta si se la compara con otras ígneas creaciones. En la noche del sábado arderán en Riazor un millón doscientasmil pesetas, poca cosa comparada con los cuatro millones que costará construir la falla que iluminará la noche en las fiesta de María Pita el próximo mes de agosto, y cuyo tema José Manuel Romero quiso mantener en secreto. Refuerzos Estas cifras son anecdóticas si se tienen en cuenta los ochenta millones de pesetas que los valencianos han llegado a quemar en una sola falla. La frágil figura contará con refuerzos especiales en su interior, dadas las imprevisibles características del clima gallego: madera y fibra reforzarán la estructura interna de la escultura para evitar que el viento la derribe, y pequeñas bolsitas con gasolina impedirán que la lluvia apague la noche de fiesta. Todo irá acompañado de fuertes medidas de seguridad.