DOLOROSA

La Voz

A CORUÑA

JULIÁN CARRILLO CRÍTICA MUSICAL

14 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Tuvo a su madre para consolarle en la agonía cuando lo ejecutaron, como hoy mismo siguen haciendo. Y ella lo vio en directo, pero entonces no necesitaban invitación. Era un espectáculo público; hoy lo es privado, reservado a algunos de los que claman justicia y obtienen venganza -oficial, eso sí-, como los familiares de las víctimas. El dolor de aquella madre inspiró magníficas obras de arte. Al que se salva ahora lo convierten en parte de un reality show. Para eso han pasado 20 siglos. Del arte derivado del dolor de aquella madre, tuvimos en la Colegiata el sereno y hermosísimo Stabat Mater de Bocherini. La llegada de Mª José Moreno a la nave central de Sta. María fue uno de esos momentos en que los viejos melómanos intuimos que algo serio va a pasar. Su sencilla y elegante presencia fue el mejor heraldo de la sobria interpretación que hizo de la obra. Su voz fluye brillantemente entre los distintos registros con excelente afinación. Moreno expresó perfectamente el dolor contenido y el dramatismo de los once números de la obra. El acompañamiento de la orquesta fue cuidadoso con ritmo e intensidad. Antes, como en el anterior concierto de la Orquesta de Cámara de la Sinfónica de Galicia, se constató el progreso de ésta. En su interpretación del Concierto nº 1 para violín, de Mozart, Spadano logró conjugar más que correctamente el difícil y hermoso ejercicio de dirigir desde el violín. redac@lavoz.com