Los futuros universitarios comenzaron ayer las pruebas en los campus de Elviña y A Zapateira Son 2.308 los alumnos que realizan desde ayer las pruebas de acceso a la universidad en cinco facultades del campus de A Coruña. No habrá más si se aprueba la nueva ley que hará recaer el proceso selectivo en los propios centros. Probablemente ayer se escucharon las últimas quinielas filosóficas entre los alumnos de COU. Platón y Kant partían como favoritos, mientras la gente rezaba en los pasillos para eludir el «tostón» de Santo Tomás. Salió Descartes, que es «fácil», y la alegría les devolvió el apetito. A medio día la estrella en los bares del campus fue la tortilla: 900 bocatas para hacer frente a los exámenes de la tarde.
13 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En la facultad de Económicas de A Coruña se escuchaban a las nueve de la mañana gritos de «suerte». Grandes corros apostaban en los pasillos por Kant, y como viene siendo clásico, casi nadie estudió la filosofía de Marcuse. Son los alumnos de selectividad, de la última selectividad. A las 9.30 se hace el silencio más absoluto, y en perfecto orden van entrando en las aulas asignadas a cada centro. Se reparten las pegatinas y comienzan los exámenes: de primero filosofía. A los 20 minutos surge como una centella el primer rezagado: pensó que las pruebas empezaban al día siguiente y su madre le salvó la piel por diez minutos conduciendo a velocidades prohibidas: a la media hora de empezar las pruebas, los profesores pueden, por turnos, abandonar el aula, entonces los exámenes dejan de ser un secreto y nadie más es admitido en la clase. A las 11.30 se insulta a Marcuse por los pasillos, todos han escogido Descartes. El ideólogo del 68 ha perdido el favor de los universitarios. Hay media hora de asueto y la cafetería se llena: camisetas del Dépor y más espinillas de las habituales. Y muchas pipas y bastantes cigarrillos, aunque los fumadores no quisieron desvelar su identidad. «No, ya os he dicho que no vendo chicles sueltos», repite la camarera. El café tiene ya sus incondicionales, y no tarda en aparecer la tortilla de media mañana en sus dos modalidades: tapas y bocadillos. De 12.00 a 13.00, el examen de inglés, que no levanta polémica. La gente sale contenta y se precipita hacia la cafetería con voracidad juvenil. Los alumnos de COU demuestran ser grandes devoradores de tortilla. Sólo en la cafetería de Económicas caen 200 bocadillos, pero el resto de las facultades anfitrionas (Caminos, Informática, Arquitectura y Derecho) reciben un trato similar. Los más nerviosos, con un nudo en el estómago, practican el ayuno. La tarde resultó un mero trámite. Hoy las mates, física y química serán un hueso duro de roer, mucho más duro que la tortilla.