HOWIE B.

La Voz

A CORUÑA

PEDRO GRANELL CRÍTICA MUSICAL

30 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

DJ Fatfish comenzó la sesión del sábado en el Playa Club. El coruñés afincado en Madrid destiló una hora de buen gusto a base de drum''n''bass vía jazz como introducción al esperado Howie B. El británico no dio una velada usual; se dedicó a pinchar una sarta de temas dispares, sin demasiada conexión. Estuvo bien sobre todo con acid-techno típico de rave londinense, pero no dejaba que estos ritmos se apoderasen de la noche. Cuando el espíritu crecía y todo parecía indicar que comenzaba el periplo, Howie cortaba. Algunas veces los DJ''s utilizan esto para dosificar la energía del personal y contener la subida emocional hasta el final, pero no, el señor Bernstein no. No concibió la sesión como tal, sino que puso una amalgama de estilos (house, break-beat, hip-hop y hasta música disco) sin ánimo de establecer una continuidad temática. Incluso se permitió silencios entre tema y tema que desconcertaron a más de uno. Tiene todo el derecho del mundo, por supuesto, a pinchar lo que le dé la real gana. Hasta puede pensarse que fue una sesión original, fuera de cánones y convencionalismos, pero me pregunto yo si en Barcelona haría igual. Venir al Finis Terrae no significa que sólo conozcamos el sonido de la gaita, es más, sobran amantes de la música electrónica. Una fiesta de estas características está pensada para que la gente baile y disfrute, y por momentos fue así, pero durante el resto de la sesión pudo más la inercia que la labor de Howard Bernstein a los platos. Se echó de menos algún tema del ya clásico Turn The Dark Of que hubiera puesto los pelos de punta al más neófito. Otro día será, o no. redac@lavoz.com