Cabanas llena de misterio el Kiosco Alfonso

La Voz

A CORUÑA

JOAQUÍN LENS CRÍTICA DE ARTE El pintor plástico vuelve al panorama artístico para exponer una muestra llena de obras atractivas e inquietantes Semana de intensa actividad artística la pasada, con inauguraciones de muestras tan importantes como las de Xaime Cabanas, Manuel Facal, Manuel Romero, Díaz de Orosia, Vari Caramés y Eva Vérez. Uno de los mayores exponentes de la plástica, Xaime Cabanas, regresa a la actualidad con una muestra, en el Kiosco Alfonso, de obras misteriosas y atractivas. La pintura es silencio que habla.

15 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

(Ràfols Casamada). Protagonista en los últimos años 70 y principios de los 80 de todos los movimientos renovadores de la plástica gallega (Sisga, A Galga, A Carón, Atlántica) Xaime Cabanas optó a partir del año 1985 por aislarse y no participar en la feria de las vanidades del mercado artístico. Decidió automarginarse y no volver a exponer individualmente aunque sí participó en muestras colectivas; y por otro lado su obra estuvo presente en numerosos locales públicos como seña de identidad de la noche coruñesa o de la estética Bravú. Temporada en el infierno. Este largo silencio de quince años que muchos consideraron definitivo y que, decían, se debía a la búsqueda de los paraísos artificiales (hubo quien habló incluso de que Cabanas estaba pasando «una larga temporada en el infierno»), contribuyó a crear la imagen de artista maldito que le acompaña desde entonces. Biografía. Pero haciendo buena la afirmación de Beuys de que la obra de arte de un artista es su biografía, en el caso de Cabanas ese recorrido vital ha cuajado en una obra ingente en cuanto al número y potentísima en su calidad. Iconografía. Poseedor de una iconografía perfectamente reconocible y de un talento excepcional para construir el cuadro (nada es casual, todo está sometido a un plan preconcebido), su exposición actual del Kiosko Alfonso es un repaso al universo misterioso y atractivo, a veces profundamente lírico (Parque) y otras de hondo dramatismo (La Vera Cruz, Fumarei) característicos de la pintura del cambio de milenio. Materiales. Valiéndose de papeles y arenas, para conseguir sutiles veladuras, las texturas de las obras de Cabanas remiten a los grandes creadores actuales, en especial al último Tàpies y no sólo en lo superficial, sino por la hondura y la fuerza de su lenguaje puesto en este caso al servicio, no tanto de la comunicación como sobre todo del dolor, la rabia, la angustia y ¿por qué no? la esperanza. Deslumbrante. Quizá deberíamos terminar este comentario pidiendo que no pasen otros quince años hasta su próxima exposición; pero si es necesario esperar para poder asistir a una muestra tan deslumbrante como esta que ahora acaba de ser inaugurada, estamos dispuestos a aguardarlos. Seguramente que valdrá la pena.