Un trasatlántico noruego con 800 pasajeros abrió la temporada de cruceros en la ciudad El «Black Watch» arrimó su enorme costado a puerto y ochocientas personas se repartieron por las calles de la ciudad, El Corte Inglés (les pone un bus especial) y Santiago de Compostela. Pero antes de disfrutar de este tradicional triunvirato turístico-comercial, grupos de bellas bailarinas, humoristas, pianistas, peluqueras, croupieres y así hasta trescientos tripulantes, se desvelaron por ensanchar la sonrisa a quienes han pagado hasta 700.000 pesetas por el crucero. La «Primitiva» lo arreglaría todo.
12 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Un pequeño campo de golf, una pista de tenis, dos piscinas, tres enormes bañeras de hidromasaje, un teatro, un cine, una discoteca, una guardería, una peluquería, tiendas de moda, siete restaurantes, una biblioteca, un casino... Todo repartido en once pisos y atendido por 345 tripulantes. Dice su capitán, Kjrell Drablos, que «todo lo que se puede disfrutar en tierra se puede hacer también en este barco». También lanzó un guiño a A Coruña: «Este es el mejor puerto de España para los trasatlánticos. Los pasajeros quedan encantados con la ciudad y su gente». De vuelta en el barco, los fumadores le ponen un pero: Con todos sus 205 metros de eslora y sus 25 de manga, sólo disponen de una salita de cuatro por cuatro para matar el vicio. Por lo demás y por las sonrisas de los pasajeros, nada que objetar. Un lujo muy caro Ya la moqueta da una pista de cómo es el resto (es mullida como un colchón). Al buque se accede por el tercer piso. Ahí se encuentran los camarotes más sencillos. A medida que uno sube, las habitaciones ganan en comodidad y lujo. Hasta alcanzar las del undécimo piso, que cuentan con terraza. Son las que cuestan sesenta mil pesetas por persona y día. También se puede realizar el crucero por trescientas mil. Ojo, aparte están las consumiciones. Una cerveza cuesta 460 pesetas. Cuando el trasatlántico atracó en el puerto, los ochocientos pasajeros tuvieron que pisar la alfombrilla contra la fiebre aftosa. A pocos metros, buses a disposición de todos los gustos. Uno de ellos, de El Corte Inglés. El resto, con destino a Santiago. Otros prefirieron pasear por la ciudad. El trasatlántico Black Watch, consignado por la empresa Rubine e Hijos, abrió la temporada 2001 para el turismo marítimo de A Coruña. El buque atracó a las ocho de la mañana y apuntó su mascarón de proa hacia Gibraltar a las seis de la tarde. Se trata de un trasatlántico de bandera noruega con un registro bruto de 28.670 toneladas.