Texto: CÉSAR CASAL. Foto: XURXO LOBATO. FEMENINO Y SINGULAR Lupe Gorgullo Rivera, recepcionista en el Casino del Atlántico
08 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Es una de las sonrisas del Casino del Atlántico. Trabaja en la recepción y conoce bien el negocio del turismo y la hostelería. Tuvo un pub y un bar. Vendió seguros. Cocina como una manada de ángeles. Es Lupe Gorgullo Rivera, una enamorada de A Coruña: «Me gusta para vivir». Alaba al Casino, «está muy bien enfocado al turista, da mucho servicio». Aunque trabaja de noche, se niega a ser un vampiro: «Intento madrugar e ir al gimnasio». Lo que más le gusta es cenar con sus amigos. Si fuese alcaldesa, «invertiría más en industria». Considera que la pareja perfecta «es un amigo con un toque erótico». Es una mujer orquesta. Ha hecho de casi todo. Su canario Pinocho, que no miente, puede ratificar que esta chica es pura dinamita C. Si se pone a cocinar, los comensales pueden cometer un delito de felicidad. Restaura muebles, «me gusta, es distinto que comprarlos. Si los restauras ves la historia que hay detrás». Conoce bien el sector turístico y hostelero. Fue cocinera antes que fraile. Sabe cuáles son sus puntos fuertes y cuáles sus defectos. -A Coruña lucha por colarse en el sector turístico. -La ciudad ha mejorado mucho en este aspecto. Es cierto. Pero todavía suceden cosas como que algunos establecimientos suben los precios en época de turistas, lo que no contribuye a dar buena imagen. A mí me gustan mucho los restaurantes de toda la vida, los que funcionan por el boca, esos que muchas veces los turistas lamentablemente no llegan a conocer. A Coruña, tal vez, esté demasiada enfocada al turismo. Tenemos que pensar que esto no es el sur. Aquí tenemos dos meses de sol, como mucho. No deberíamos de descuidar otros aspectos que también son vitales para el progreso de la ciudad como la industria o el puerto. -Entonces... (interrumpe). -Ojo, no digo que la ciudad no ofrezca servicios estupendos para el turista. Hay muchísimos locales donde se puede comer de maravilla. Sólo creo que no sólo de turismo vive el hombre. -El Casino, donde trabajas, ¿es un servicio más? -Claro. El Casino sí que está muy bien enfocado al turista y a la gente que está de paso. Da mucho servicio. (Reflexiona). Tiene un restaurante de calidad que abre hasta las tres de la mañana. En verano se cambia moneda hasta las cinco. Se reparten invitaciones por todos los hoteles. (Coge humo -no para de fumar durante toda la entrevista- y dispara). No sólo se puede venir a jugar. El Casino es un lugar de ocio y diversión. Hay gente que viene a ver una exposición, a tomar una copa o al restaurante. También tenemos servicio de aparcamiento. -¿Sólo hay dos casinos en Galicia? -Sí, nosotros y el de A Toxa cubrimos toda Galicia. -Otro atractivo turístico de Galicia es la comida. -(La chica está crítica). Bueno, aquí lo bueno son las materias primas, pero creo que se come mejor en el País Vasco. Algo se ha mejorado. Antes sólo se hacían dos tipos de empanadas y ahora ya se le echa más imaginación. Aunque, repito, nuestros pescados, verduras y, cómo no, la ternera gallega son excelentes. -Tengo entendido que usted cocina demasiado bien. -(Se ríe. Es terriblemente risueña. Podría morirse de un ataque de risa). Cosas que se dicen. En la cocina siempre tienes que aprender. Es un arte. Tienes que probar y avanzar. Las recetas en Galicia están mejorando, porque se hacen cosas nuevas. Empieza verse de todo. -¿Qué cocinaría para seducir a un hombre? -(Más risas). Depende de cómo fuera él. Como en la película, Chocolat, cada uno tiene su receta. Pero le pondría un buen vino, música y algo para comer lentamente. No sé. Tal vez, una lubina con salsa siciliana, con langostinos y almejas. -¿No desgasta trabajar de cara al público? -A mí, todo lo contrario. Me encanta estar en contacto con el público. En mi vida personal también me gustan las reuniones con amigos. Mi ideal de familia es Con ocho basta. Disfruto con mi hermana, con mis sobrinos. La soledad no me gusta. Soy extrovertida, como mi abuela paterna.