El último superviviente del «Kristal»

EMILIANO MOUZO A CORUÑA

A CORUÑA

El cocinero del barco hundido en febrero fue operado del corazón en el Canalejo en presencia de uno de sus hijos, llegado de Pakistán El pasado 27 de febrero el mercantes maltés «Kristal» se partió en dos a unas 60 millas al Noroeste de A Coruña. Cuatro de sus 35 tripulantes fueron recuperados muertos. Siete, entre ellos dos gallegos, continúan desaparecidos. Excepto para sus víctimas y sus familiares, se trató de un naufragio más que, poco a poco, el tiempo se va encargando de borrar. Pero en el Juan Canalejo aún se respira la tragedia del «Kristal». Los facultativos del hospital fueron los encargados de evitar que aumentara el número de fallecidos. El martes, una operación coronaria salvó la vida al cocinero del barco, Mashi Manzoor.

07 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Mashi Manzoor fue rescatado por el Helimer Galicia e ingresó en la UVI del Canalejo. Los médicos le detectaron una gravísima lesión en el corazón. Había que operar. Le realizaron cuatro by-pass. Hoy, el cocinero del Kristal convalece en una habitación de planta. Anteriormente, Manzoor vio como sus compañeros fueron dados de alta y repatriados. Pero no se quedó solo. El inspector de ITF, José Manuel Ortega Baliña, estuvo siempre a su lado. Los profesionales sanitarios del Canalejo se convirtieron en sus amigos: «Me tratan muy bien», dice. Los demás pacientes le visitan y se interesan por él. Como cristiano que es, pidió «el auxilio» del sacerdote. Éste le confesó y le regaló un rosario que Manzoor lleva siempre colgado del cuello. Conseguir el visado Pero el marinero quería a su lado a algún familiar. Ortega Baliña inició las gestiones. Contactó con uno de los cinco hijos de Mashi, Joseph, y trató de conseguirle un visado. La embajada de España en Pakistán «puso muchos inconvenientes», declara Ortega. «Decían que tenía falsificado el pasaporte, y no era así», subraya. Si fallaba esta gestión «traería a una hermana que reside en Estados Unidos». La fecha de la operación estaba al caer. Había que ser rápidos para que Mashi «tuviese a alguien allegado con él». Manzoor quería que viniese su hijo, y Ortega lo consiguió. Joseph llegó el domingo. «Sólo vengo a España por desgracias», dice el joven, de 27 años. Y es que en 1997 el barco en el que navegaba naufragó en Baiona. Joseph se enteró del accidente del Kristal cuando fue a la oficina de la naviera a preguntar por la transferencia del salario de su padre. Le aseguraron que estaba vivo, pero él no se lo acababa de creer. Recuerda que a raíz del suceso, sus dos hermanas tuvieron que aplazar su boda. Casamiento que se celebrará cuando llegue Mashi Manzoor a su casa, en unos meses.