Un bosque urbano «de ley»

L. P. R. A CORUÑA

A CORUÑA

El Pepri de Ciudad Vieja y Pescadería incluye 18 zonas de arbolado en su catálogo de elementos protegidos En una Galicia donde la lluvia es arte, los árboles son esculturas centenarias talladas con mimo por el paso de los días. Y en el bosque urbano de A Coruña, el peso de la ley se deja sentir sobre las ramas. Las normativas urbanísticas que tratan de «blindar» el casco histórico contra especulaciones y derribos también se tiñen de ecologismo para salvaguardar las zonas verdes «decanas» de la ciudad. El Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri) de Ciudad Vieja y Pescadería incluye, en su catálogo de elementos urbanos protegidos, 18 conjuntos de árboles que deben ser respetados por su valor histórico y natural. El patrimonio vegetal, la arquitectura verde de A Coruña, hunde sus raíces en la legislación.

04 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

No sólo los edificios cuentan con licencia para salvarse de la piqueta. La legislación urbanística abre su manto protector a un amplio inventario de elementos y espacios que también constituyen una parte insustituible del legado histórico y cultural de la ciudad. Buena parte de los árboles catalogados como bienes protegidos por el Pepri de Ciudad Vieja y Pescadería suman más años que los inmuebles que los rodean, y su presencia se considera imprescindible para completar el conjunto arquitectónico del que forman parte. «Blindaje» global Es el caso, por ejemplo, de la plaza de Azcárraga. El Pepri establece un doble blindaje para evitar destrozos en uno de los rincones con más encanto de A Coruña. El espacio en su conjunto se incorpora como elemento catalogado, pero el plan también detalla que hay que salvaguardar «el arbolado, el pavimento, la fuente y la barandilla». Numerosos monumentos se apuntan a este doblete, ya que buena parte de estas especies protegidas se encuentran en atrios de iglesias o plazas históricas. En San Jorge, además del templo, se recuerda que están catalogados «los árboles de la fachada lateral». En la iglesia de las Capuchinas se ha prohibido cualquier alteración que afecte al conjunto que forman «fuente, arbolado y pavimento del atrio». No faltan en la nómina de la arquitectura verde los arbolados y jardines interiores de algunos edificios públicos. Es el caso del cuartel de Infantería, del colegio Montel Touzet o de las viviendas militares y las instalaciones hípicas situadas en A Maestranza. Entre las curiosidades del listado figuran, por ejemplo, los árboles plantados a lo largo de la avenida de Alférez Provisional, que comparten protección legal con la muralla que cierra el recinto del puerto. El inventario arropa también a una serie de conjuntos en los que las especies vegetales no son un simple telón de fondo, sino una parte crucial del escenario. Como en la plaza de las Bárbaras o en la plaza de Orense, el caso más significativo tal vez sea el del jardín de San Carlos, donde la zona verde que rodea el sepulcro del general Moore ha aportado, desde su creación, un decorado de corte romántico al sarcófago del héroe inglés. En el inventario no se incluye, sin embargo, el gran metrosidero de los jardines del cuartel de la policía local, que está protegido de facto por la decisión de Vázquez de convertir esta especie en el nuevo símbolo de A Coruña.