Búsqueda de restos en la costa

Xurxo Fernández Fernández
XURXO FERNÁNDEZ A CORUÑA

A CORUÑA

KOPA

Rastrean las playas tras hallar el cadáver de un animal que, supuestamente, murió en Castelo de Paiva Hay tragedias a las que cuesta poner punto final. Diez días después del terrible accidente de Castelo de Paiva, centenares de portugueses siguen sin poder enterrar a sus muertos. No los encuentran. El río se los llevó por delante y acabaron en el Atlántico. Un océano que ahora escupe los cadáveres en las costas gallegas. El lunes una oveja muerta en el siniestro apareció en la playa de Riazor. Protección Civil puso ayer en marcha un completo dispositivo de búsqueda, por si aparecieran nuevos restos de la catástrofe.

14 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

El tiempo no acompaña. Los fuertes vientos y el mar picado hacen inviable la salida de las lanchas. Pero los efectivos de Protección Civil no están parados. Quince personas rastrean, desde las ocho de la mañana de ayer, el litoral del municipio. Su única esperanza reside en los prismáticos. No son muy optimistas. «Es como buscar una aguja en un pajar», afirman. Ciertamente es así. Localizar un cadáver en medio del océano es poco menos que imposible. «Sólo se distinguiría un cuerpo si apareciera entre la espuma. Además, normalmente vienen entre aguas, no flotan del todo», explican. No falta quien compare el rastreo con una «lotería». «Igual estamos media hora mirando por aquí y mañana viene un tío paseando y se encuentra con un cadáver en este mismo sitio». Protección Civil ya estaba en alerta desde que los primeros restos del accidente hicieron su aparición en Galicia. Falta de luz La oveja que se encontró el lunes en la playa de Riazor provocó que se pusiese en marcha el dispositivo de rastreo. «Fue imposible iniciarlo el mismo día. Cuando encontraron la oveja era de noche y había que esperar a que hubiera luz», comentan.