Textos: CÉSAR CASAL GONZÁLEZ. Fotos: XURXO LOBATO FEMENINO Y SINGULAR Ángeles Romeu Suárez, joyera
25 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Tiene algo de cuadro prerrafaelista. Lleva un anillo «muy romano» en su mano izquierda. Es inquieta al cuadrado. Sabe ponerse el mundo por montera y se lleva a sus hijos, tres, de viaje por México. Es Ángeles Romeu Suárez, joyera. Considera que «las joyas no tienen edad, guardan siempre sentimientos». Apuesta por los pendientes. Se queja de los atracos, «se llevan en una hora el trabajo de toda una vida y, al poco, ya están otra vez en la calle». Le gusta A Coruña, «sobre todo el paseo marítimo». Aplaude «las cenas con mis amigos y charlar hasta altas horas». La vida le golpeó, pero «la actitud positiva y el tiempo lo cura todo». Nació para disfrutar. Ángeles Romeu llega a la cita de elegante malva. Su piel clara contrasta. Sus ojos azules son flechas, muy inquietos. Habla y mueve las manos como si las palabras se pudiesen barajar. Gusta. -Dicen que Galicia es una potencia en moda, ¿también en joyas? -En Galicia se ha hecho mucho y se sigue haciendo. Hay muy buenos joyeros y mucha tradición. Hasta en Madrid, joyeros como los Aldao, los Suárez, los Pérez Fernández o los Carabel tienen su raíz en Galicia. Se me quedan más nombres, pero hay una tradición de joyeros que se nota. -¿La creatividad es muy importante en el diseño? -(Muy escéptica). No hay nada nuevo bajo el sol. A ver si me entiendes, lo que sí hay es una capacidad muy fuerte de renovación. Pero hay cosas que se vuelven a llevar que son de hace veinte años. Me van a perdonar los grandes diseñadores, pero es como una rueda. Creo más en la evolución, en el trabajo constante. -Como Picasso, ¿si existe la inspiración que me pille con el pincel en la mano? -Completamente de acuerdo. Si hay musa que me coja escribiendo. Creo en el trabajo, en el ansía de hacer algo. -¿Cómo llevan la inseguridad, los atracos? -(Gesto de mucha cautela). Es una preocupación continua y constante, porque no llegan las medidas de seguridad. Hay unas obligatorias, la policía nos hace inspecciones, pero no son suficientes. No tenemos miedo al típico choricero, ése te da un disgustillo. El problema son las bandas profesionalizadas. Cuando los cogen están en la calle a los tres días. Es así (resignada). Nos crea una angustia importante. Piensa que todo el trabajo de tu vida se lo llevan en una hora. Convendría una reforma del Código Penal para estos casos. Quiere fumar. Fuma rubio sin filtro. «Fumo poco, pero intenso», aclara. -¿Usted dirá que una joya es para siempre? -Sí, no lo digo en plan comercial (ríe). Una joya no tiene desgaste, además guarda un valor añadido sentimental. Las joyas no tienen edad. Te tienen que decir algo, algo intensamente, te tienes que identificar con ella, al margen de su valor material. -¿La gente sigue con el rito de regalar una joya por las grandes fechas, bodas...? -Sí. Habrá gente que regala por la pedida una cámara de vídeo, pero la mayoría opta por lo clásico: una joya para ella y un reloj para él. -¿Comprar joyas es invertir? -Me repito mucho, pero es lo que siento. La joya tiene un valor intrínseco que no tiene otro producto. El oro siempre será oro, pero es más importante el valor sentimental que le damos. Se amortizan siempre. Ya en lo peor se pueden empeñar, mientras que las lavadoras, aunque sean de último modelo, no. Pero insisto que el sentimiento es para mí lo más importante, lo más bonito. En el hecho de ir a comprarla, ya hay un fuerte sentimiento. -¿Desayuno con diamantes? -Es una película. Me encanta. Es que las joyas tienen mucha magia (muestra un sol de sonrisa). -¿Su joya de la corona? -Me gustan los pendientes (lleva unos preciosos).