Un jubilado nadó desde la dársena a Oza en repulsa por no haber sido aceptado en un curso para mayores Cuántos se tuvieron que tragar sus palabras. Pocos daban un duro por él. ¡Pues lo logró! La Universidad le dio con la puerta en las narices y Alberto Freire se enfadó. Como represalia, el jubilado se zambulló en las gélidas aguas del puerto y nadó desde la Dársena hasta la playa de Oza, que viene a ser un «largo» de tres kilómetros y medio. Sólo el petróleo le molestó. Brazada a brazada tejió su repulsa contra el sistema de selección en el curso para mayores que ofrece la Universidad. Mañana será recibido en el rectorado.
18 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Nada una vez al año y está en edad de la jubilación. Con ese equipaje se lanzó a las frías aguas del puerto para darle en las narices al organizador de la Universidad Activa para Mayores, que no lo aceptó en el curso. Alberto Freire quería regresar a las aulas. Se enteró de que la institución académica ofertaba cursos para mayores y no se lo pensó. Presentó la solicitud y la rechazaron. ¿Por qué? Un misterio. En un primer momento no le quisieron dar explicaciones. Y eso lo enrabietó todavía más. Explicaciones Toda su furia la vuelca sobre el catedrático de Gerontología y organizador del programa, José Carlos Millán. Dice Alberto que, en el momento de pedir explicaciones, el responsable del curso le dijo que los criterios de admisión son «materia reservada» y que están confeccionados «para obtener un grupo homogéneo». Por su parte, el catedrático asegura que se pretende reunir a un grupo de gente con un nivel de estudios básicos, sin conocimientos de inglés e informática, además de otras condiciones sociales o económicas. No es el caso de Alberto Freire. Cuenta con dos carreras equiparables a titulaciones universitarias y sus ingresos son superiores a la media. José Carlos Millán añade que los criterios de admisión se estipularon previamente de una forma «muy objetiva», sin darlos a conocer para que nadie manipulase los datos que más le convenían para ser seleccionado. Alberto Freire no lo entiende. Por eso se lanzó al mar. Cruzó a nado el trayecto que hay desde la Dársena hasta la playa de Oza. Una lancha de la Guardia Civil lo acompañó. Luego lo hizo Cruz Roja del Mar. Tardó dos horas. Mañana lo reciben en el rectorado de A Maestranza.