LÓPEZ DE ALBA LA FRANJA
13 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Doña Gumersinda del Ventorrillo llegó ayer muy indignada. Venía de hacer la compra y se subía por las paredes. -No hay derecho -dijo- el precio que lleva la carne de ternera. Aquí hay alguien que se está aprovechando del gravísimo problema que existe con eso de las vacas locas. -Muy interesante el tema... -El precio de la ternera es mayor que el de hace seis meses, en que todavía no había salido a la luz lo de la cefalitis informe esa que tienen las vacas. -Es que todo sube... -¡Eh! ¡Eh!. Un momento. Los ganaderos se quejan, y con toda la razón, de que casi tienen que regalar los terneros. Ni a cuatrocientas pesetas el kilo. Y al consumidor le llega con unos precios de escándalo. ¿Quién es el que se está aprovechando de todo esto? Somos un país de auténticos aprovechados. Es más, ¿cómo es posible que todavía haya personas, si es que se pueden llamar personas, que siguen vendiendo piensos de origen animal y otros que lo compran? -No los habrá... -¿Pero usted no lee los periódicos que todos los días la Guardia Civil está requisando toneladas de esos piensos...? Esa debía de ser la dieta que le impusiera el juez a esos desalmados. -La encuentro muy excitada... -No me provoque que salto. Esto me recuerda los años cincuenta y sesenta en que cada día subían los precios. Y siempre había un ministro que salía al paso diciendo: «Sólo suben los artículos que empiezan por t, como el tabaco, el transporte, el teléfono, todo...».