El comité de la fábrica de armas cree que la privatización reduciría a la mitad el número de trabajadores de la factoría coruñesa El Gobierno debe tomar este mes una decisión clave para el futuro de la fábrica de armas de A Coruña. Aunque podría articularse una prórroga, el próximo día 28 expira el plazo fijado para ejecutar la privatización de Santa Bárbara mediante la venta de la empresa a la americana General Dynamics. Fuentes oficiales aseguran que la transacción beneficiaría a la planta coruñesa, pero el comité se muestra partidario de continuar como una compañía pública. De hecho, el plan anunciado por la firma estadounidense prevé para las instalaciones de la ciudad una actividad muy reducida.
09 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El presidente del comité de empresa de la fábrica de armas, Roberto Teixido, subraya que, a nivel nacional, Santa Bárbara encara el futuro con optimismo, ya que la modernización de las fuerzas armadas garantiza una amplia cartera de pedidos. Así, espera que el Gobierno decida finalmente no vender la empresa pública y, con el apoyo de las instituciones locales, garantizar la continuidad de la fábrica coruñesa con su participación en los grandes programas de construcción de armamento. Según lo indicado por el alcalde, la permanencia de Santa Bárbara bajo la tutela de la Administración facilitaría además cualquier acuerdo respecto a los terrenos de Palavea. El comité teme que una eventual venta de la empresa a General Dynamics se traduzca en una pérdida de potencial de la factoría coruñesa. Los representantes de los trabajadores basan su opinión en el propio plan industrial presentado por la compañía norteamericana, que, para A Coruña, prevé «nuevas instalaciones construidas para dos unidades de negocio independientes: armamento ligero y construcciones aeronáuticas». Aliados El plan detalla como proyección de futuro que la unidad de armas ligeras estaría aliada con Heckler & Koch, para fabricar el fusil de asalto G36-E con destino al Gobierno español. La unidad de componentes aeronáuticos, por su parte, se aliaría con Industrias de Turbo Propulsores (ITP) y fabricaría componentes de motores de aviación y piezas para la aeronáutica. El comité de empresa calcula que ambas unidades darían empleo a un centenar de personas, en lugar de las 207 que componen en la actualidad la plantilla de la factoría coruñesa, de ahí su rechazo a la privatización. A nivel estatal, General Dynamics se compromete a mantener la plantilla durante cinco años, aportar 13.800 millones en facturación hasta el 2005 e invertir otros 10.000 millones de pesetas.