Los visitantes del monumento convierten en un ritual el lanzamiento de monedas al estanque Muchos visitantes del Millennium ya han encontrado dónde dejarse los cuartos, pese a que aún no funciona la cafetería. Lo hacen en el estanque, transformado desde el primer día del año en improvisado pozo de los deseos. El rito de echar monedas al agua para solicitar sueños íntimos no es nuevo. Lugares como el aljibe del castillo de San Antón y el «Octopus Garden» de la Casa de los Peces bien saben de qué va el asunto, aunque no admiten devolución en el caso de que el deseo salga defectuoso.
16 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Algún joven se ha aprovechado de esta supersticiosa costumbre: transcurrida una semana desde las doce campanadas del segundo milenio, este anónimo visitante retó al frío invernal y se introdujo en la vasija del estanque, con ninguna intención de pegarse un chapuzón. En cuestión de segundos, arrampló con un buen puñado de monedas, 3.000 pesetas en números redondos, según el propio granujilla narró a un testigo de los hechos. Aunque poner a remojo la calderilla se ha puesto más moda que nunca en estas fechas, el rito viene de lejos, tantos como años de museo -treinta y dos- tiene el castillo de San Antón, que en el pasado fue una prisión. Para una ONG La cantidad de monedas que hay en el fondo de esta piscina semi-natural es incalculable, aunque menor que hace unos años. La explicación la dan las más de 200.000 pesetas que recogieron varios voluntarios del complejo museístico cuando se anunció que la peseta rubia pasaría a mejor vida. Todo el dinero fue donado a una ONG de la ciudad. A los pulpos del Octopus Garden no les ha quedado más remedio que convivir, mayormente, con monedas de duro y cinco duros; aunque a buen seguro preferirían que sus visitantes les obsequiaran con centolla de la ría.