Gaspar, Melchor y Baltasar volvieron a imponerse a Papá Noel en los regalos navideños «Me trajeron un cuento, y un `Buby-mamyï, y un Ratoncito Pérez superdetective, y un reloj, y una bata. Y un coso que no sé lo que es, que tiene una mariquita y un corazón, y se te escapa de las manos». Quien habla es Marta Tellado, una de las miles de coruñesas de la que ayer se acordaron los Reyes de Oriente tras su paseo triunfal por la ciudad. Marta tiene seis años y estos «son los reyes más guays» que recuerda. Para Esther Vega, de sesenta, también fueron buenos, aunque lamenta que no hayan traído «un poco de sol».
06 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Marta y Esther son dos ejemplos vivos de cómo se vivió ayer la jornada de Reyes en la ciudad. A falta del gordo -que se fue a Oviedo- y del buen tiempo, la mayor parte de los ciudadanos disfrutaron de los regalos en sus casas, con la calefacción a pleno rendimiento para olvidar el frío allende el pladur. A Marta le gustaron sus regalos, pero como cualquier niña de su edad pronto se cansó de ellos y le dio por tratar de arrancarle la cabeza a la «Baby-croqui» de su hermana Nuria. El muñeco en cuestión, una rana parlanchina, agotó a lo largo de la jornada -agotadora, valga la redundancia, para los padres de las niñas- sus pilas, y pasó a ocupar un lugar de honor en la estantería de los regalos. Los juguetes, con sus niños, se dejaron ver poco por las calles de la ciudad, aunque se confirmó que el patinete fue ese espigado objeto del deseo por parte de los infantes coruñeses. Pero compañeros tradicionales, como los playmobil la Barbie o la Nancy, mantuvieron su hueco en los corazones de los niños.