XURXO FERNÁNDEZ LA ENTREVISTA Guillermo Eirís Cabeza, párroco de San Pío X y San Roque, en Riazor El padre Guillermo se sitúa a caballo entre la imagen del cura tradicional y el moderno. Por un lado, es un defensor a ultranza de los valores familiares, por el otro, no gusta de los pesados sermones con las enseñanzas bíblicas en la mano. Se vale de las homilías para tratar con sus feligreses los actuales problemas del país, aunque pone mucho cuidado de referirse al enfoque que ofrecen las Sagradas Escrituras. Sus parroquianos están encantados con este sacerdote que no tiene pelos en la lengua.
07 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Los locales de la parroquia del padre Guillermo -San Pío X y San Roque, en la zona de Riazor- sufrieron una remodelación debido a las obras del paseo marítimo. Ahora está a la espera de que el Ayuntamiento los devuelva a su estado original o le ofrezca una buena alternativa. -¿Qué problema tiene con el gobierno local, que parece que anda reñido con él? -Problema no tengo ninguno. Hay una buena relación con el Ayuntamiento, sobre todo con Francisco Vázquez. -Pero se queja de unas modificaciones en las propiedades de la parroquia. -Sí, cuando se hizo el paseo marítimo nos expropiaron los locales parroquiales y un terreno. A cambio nos pusieron unos barracones provisionales para catequesis, centro juvenil y otras actividades de la comunidad. Eran para tres meses y ya llevan seis años, están muy deteriorados. Además nos facilitaron una vivienda, pero queda fuera de mano y estamos a la espera de que nos cedan un terreno al lado de Naútica. -¿Y usted cree que atenderán sus peticiones? -Estamos seguros de que el Ayuntamiento pondrá toda su buena voluntad para resolver el problema en seguida. -Parece que el alcalde apoya a los sacerdotes de la ciudad en la petición de un obispo para A Coruña. -Ya, pero es que la lucha por el obispado es una batalla perdida. Necesitamos más presencia del obispo en la ciudad porque a las 34 parroquias no nos basta con un solo día que viene por aquí a la semana. Claro que ese mismo problema lo tienen otras grandes diócesis como la de Pontevedra. Nosótros tenemos la misión de que su ausencia no se note. -Dice que hay 34 parroquias en la ciudad. ¿La crisis de vocaciones afecta en el número de curas de que disponen para atenderlas? -Bueno, no creo que tengamos una crisis de vocaciones. Más bien estamos ante un preocupante descenso de natalidad y, claro, las familias no quieren permitir que su único hijo se dedique al sacerdocio. -Y ¿qué es lo que ha provocado el descenso? -Creo que el defecto está en la sociedad. Las parejas no adquieren un verdadero compromiso. Creen que lo material asegura el amor y se equivocan. Yo tengo feligresas que al poco de casarse se encuentran con que su marido tiene un lío con otra y eso es porque no se educa en la responsabilidad. Es difícil pedir a estas parejas que tengan gran cantidad de hijos.