Las tareas de retirada del puente de hierro de Castro duraron cuatro horas Un tren automotor de la línea A Coruña-Ferrol fue el último que cruzó el puente de hierro de Castro, en Betanzos. Su paso sobre la vieja estructura metálica se produjo poco antes de las nueve y media de la noche del miércoles. Unas horas después, ya de madrugada, el puente era retirado de su asentamiento original. Su destino es el desguace y con él se va una pequeña parte de la historia del ferrocarril. Y es que durante casi cien años ha sido testigo mudo de la evolución de ese medio de transporte. En su lugar será instalada una estructura de hormigón, que permitirá a los convoyes circular a mayor velocidad.
23 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.La retirada del histórico puente resultó más complicada de lo que se preveía en un principio. La grúa más potente de Galicia, de la empresa Grúas Vidal, levantó la estructura como si de una pluma se tratase. Eran las 0.33 horas de la madrugada de ayer. Treinta minutos después, los responsables de la tarea cayeron en la cuenta de que era preciso cortar los raíles, pero no tenían con que hacer el trabajo. La solución fue sencilla: pidieron sendos sopletes a Ferrol y Curtis, y las labores de retirada pudieron reanudarse a las cuatro de la madrugada. Pero aún faltaba algo. Había que cortar algo más, aunque no se sabe muy bien qué. Otro obstáculo Salvado el segundo obstáculo, la grúa, con fuerza para levantar 500 toneladas, sacó el puente de hierro, de su emplazamiento a las 4.30 horas. En apenas diez minutos, el hierro ya estaba en tierra firme, donde será desguazado, probablemente, a partir del lunes. El deterioro del puente era evidente, hasta el punto de que a su paso, los trenes tenían que limitar su velocidad a 30 kilómetros por hora. Con la nueva plataforma podrán circular a 70 por hora.