Adiós a la sastrería del mar

V.R.D. A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

El transporte de los aparejos a Oza deja el muelle de Linares Rivas huérfano de nylon No duermen en el fondo del mar, se las han llevado a Oza. El paisaje de nylon del muelle de Linares Rivas, una de las más típicas estampas de A Coruña, ha muerto a manos del progreso. La «responsabilidad» es de la Autoridad Portuaria y está avalada por la mayoría absoluta de los rederos, que al fin pueden trabajar sin chubasquero ni protección solar. «Es duro reparar redes bajo la lluvia y el frío», decía José Manuel Paradela, 37 años a la intemperie, para el que uno de los trabajos más duros es hoy «todo un lujo».

23 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Avanza a marchas forzadas el puerto del siglo XXI. Un frío que pela corría ayer libre por el muelle de Linares Rivas, donde hasta hace unos días lucía como una paleta de colores la maraña de redes que ahora descansa bajo techo. Los homeless de A Coruña, los sastres del mar, trabajan ahora a resguardo en unas naves acondicionadas en Oza, protegidos de la lluvia que les ha acompañado durante decenios una media de 170 días al año. Los rederos tienen ahora vestuarios para cambiar su ropa de paseo por la de trabajo, aseos y almacenes para guardar los equipos de reparación. Tres duchas y tres baños dan al conjunto una imagen al fin occidental de su labor. La nave tiene 160 metros de largo y 58 de ancho, la amplitud suficiente para extender los aparejos; y dispone de grandes aberturas para que los operarios puedan aprovechar la luz del sol. Dos grandes claraboyas abarcan el 20% de la superficie de la cubierta. Se completa el conjunto con 240 argollas para anclar los aparejos. En el lugar en el que hasta hace poco trabajaban los rederos se levantará la nueva lonja, de cuyas obras se encarga la empresa Necso. La constructora ha empezado a tirar las viejas casetas de los armadores.