Texto: CÉSAR CASAL. Foto: XURXO LOBATO FEMENINO Y SINGULAR Elvira Alfonso, presidenta del comité de empresa de la Fábrica de Tabacos de A Coruña
12 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Elvira Alfonso, aunque cigarrera y presidenta del comité de empresa de la Fábrica de Tabacos, no vende humo. «El cierre de la factoría en el 2002 es inalterable», certifica con pesimismo. Mantendrán la lucha, pero el tiempo se acaba. Tiene buenas palabras para el alcalde de A Coruña, «siempre nos ha respondido», y es más fría con la Xunta, «Couceiro nos recibió hace tres años como conselleiro y no nos ofreció soluciones». Ahora intentarán de nuevo la vía Xunta, «hemos pedido una entrevista con Fraga, al que aún no hemos podido ver». La vida de Alfonso está marcada por las negociaciones. Poco tiempo le queda a la mujer. Le acompañan dos amigas cigarreras. Elvira Alfonso llega con las bolsas de la compra y después de salir de una reunión del comité que preside. Lleva 38 años en la fábrica, diez en el comité y cinco como presidenta. Le tocaron vivir los peores tiempos de una factoría que es todavía historia viva de la ciudad. «Es muy duro explicar las cosas a la gente. Son momentos difíciles y, a veces, no se comprenden ciertas negociaciones. Pero peor lo llevan los compañeros del comité intercentro». Elvira Alfonso y sus dos amigas no destilan optimismo. No quieren vender ese humo que aún les mantiene abiertos. _¿En qué punto se encuentra el cierre de la fábrica? _Está igual que hace tres años, cuando empezamos con las reivindicaciones. Tiene el agravante de que está terminado el cuarto expediente de regulación. El cierre en el 2002 es inalterable. _¿Cuáles serán los próximos movimientos? _Trabajamos en medidas de fuerza. Pedimos todo el peso político de la Xunta, que se impliquen. Nuestra fábrica es emblemática. Son casi 200 años. Además de las prejubilaciones de los que somos mayores de 55 años (53 en algunos casos), están los traslados de muchos compañeros a la factoría de Logroño, con el coste personal y familiar que ello implica. (Coge aire, fuerza y resume). Mira, lo único que tenemos es la palabra del alcalde de no recalificar los terrenos. _Pero ¿podría llegar esa recalificación si Altadis garantiza una nueva factoría en un ayuntamiento cercano y mantiene los puestos de trabajo? _Siempre y cuando ofrezcan una fábrica competitiva y se quedasen los compañeros que van a ser trasladados (rotunda). _¿Tendría que ser una factoría de tabacos? _Sí, nosotros (más rotunda todavía) pedimos una fábrica de tabacos, no entramos en una zona de ocio, con boleras o lo que sea. Queremos que se mantenga este tejido industrial en la ciudad o en una zona cercana si es que en A Coruña no hay suelo para ello. No es lo mismo (dice con lógica aplastante) trasladarse a trabajar a Cambre o Arteixo que irse a Logroño. _¿Son suficientes las próximas medidas de presión? _Nosotros vamos a seguir. No lo vamos a dejar mientras no tengamos respuesta de la empresa. Tuvimos una reunión con los sindicatos y decidimos que los secretarios generales pidan una entrevista con Fraga. No vamos a dejar de hacer nada sin que nos ofrezcan garantías. Son 300 puestos de trabajo directos que se pierden y cerca de 1000 indirectos. _¿Queman esos cinco años al frente de un conflicto? _Sí (cara de resignación). Son malos tiempos. Vivimos algo que creíamos que nunca iba a pasar. Las compañeras cigarreras que la acompañan lo recalcan, la apoyan con sus acotaciones. _Mira, decían que un empleo en la fábrica era para toda la vida. _Sí, as señoras lle chamaban ''a casiña de Deus'', entras na ''casiña de Deus''. Recupera la palabra Elvira Alfonso para remachar: _Nunca nos vimos en esta tesitura. Un traslado para lejos del centro era posible, pero nunca el cierre. Somos la segunda en productividad y la primera, en aprovechamiento. Pero dicen que es por nuestra elevada media de edad. No faltan dos rápidas respuestas sobre el papel del alcalde y el presidente de la Xunta en la crisis: _Del alcalde tenemos que decir que siempre nos respondió bien. Nos recibe al momento. No sé si podría hacer algo más desde el punto de vista institucional, aparte de no recalificar los terrenos. _Y ¿la Xunta? _De la Xunta no estamos contentos. No puso todo su peso político. Couceiro nos recibió como conselleiro de Industria hace tres años y no nos ofreció soluciones. Ahora queremos una entrevista con Fraga, que aún no nos ha recibido.