Seis focas con nombre propio

Luís Pousa Rodríguez
LUIS POUSA A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

Las «estrellas» del Acuario fueron bautizadas en Holanda y Alemania Estas focas no aplauden, no son titiriteras ni saltimbanquis de circo. No pasan por el aro ni hacen piruetas con un balón de colores chillones. Prefieren estarse quietas mirándote a los ojos desde el fondo de su estanque _que es como el fondo del mar, pero cercado_, o bucear durante diez o quince minutos, para mostrar al mirón del acuario que su reino no es de este mundo, que pertenecen a otra galaxia. Las seis focas del Aquarium Finisterrae degustan su menú de arenques bajo la sombra de la Torre de Hércules.

28 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

En la Casa de los Peces sólo hay ocho animales con nombre propio. El gato Roque, la mascota que campa a sus anchas por los corredores, y el tiburón Hermosa (un escualo hembra de inquietantes ojos verdes) sólo comparten el estrellato con la media docena de focas que retozan en el Piscinarium. Petra, Hansi, Lara, Bine, Paula y Gregor lucen nombres poco castizos (y poco enxebres) porque fueron bautizadas en sus zoos de origen en Holanda y Alemania. El resto de especies que habitan en este paraíso marino asumen con resignación su anonimato. Las focas siguen una rigurosa dieta, a base de arenques y capelines (una especie similar a la sardina). Los acuaristas de la Casa de los Peces aclaran que hay que vigilar el menú de los animales para controlar su peso, que tiende a desmandarse. Por ello, mientras un buzo va repartiendo arenques crudos desde la plataforma, un cuidador anota qué foca se hace con cada pescado, para evitar el gorroneo y la obesidad. «Comen al día unos cinco kilos de pescado crudo, que tiene que ser especialmente congelado y descongelado para evitar que haya parásitos», apunta Antonio Vilar, jefe del Laboratorio. Siestas bajo el agua A la hora de dormir, cada animal elige su lecho favorito. Vilar explica que pueden utilizar la plataforma de madera o el agua. «Son capaces de dormir bajo el agua mediante apneas prolongadas de quince minutos y subir inconscientemente a tomar aire para volver a sumergirse», indica Antonio Vilar. O sea, que estas focas cultivan el buceo dormidas, una especie de sonanbulismo acuático. Por cierto, apostillan los cuidadores, «son unos animales muy sensibles y cada uno tiene su propia personalidad, Hansi es la más sociable, Bine es la más curiosa y la que menos se corta y Lara y Paula son las más tímidas».