Arsenio, un funcionario modelo

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

El ex entrenador de Deportivo y Real Madrid trabaja en el Concello como responsable del fútbol base La práctica totalidad de las personas de su edad _hace tiempo que rebasó los 65_ disfrutan de una apacible jubilación. Sin embargo, a Arsenio Iglesias todavía le puede el «gusanillo» y cada día se enfunda el chándal y las botas para impartir su magisterio a los más de 620 niños de hasta 14 años que están inscritos en la escuela municipal de fútbol. Hace 18 meses, el alcalde, Francisco Vázquez, le presentó como uno de los asesores independientes de su candidatura. «Me llamaron y no supe decir que no», explica ahora el de Arteixo mientras esboza una sonrisa tan tímida como enigmática. «¿Y no se cansa, míster?, inquiere un curioso. «Qué va hombre, éstos son mis seiscientos nietos», contesta orgulloso.

28 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Él, por el momento, sólo tiene dos nietos, pero los más de seiscientos chicos apuntados en las escuelas deportivas municipales de fútbol son ahora parte de su familia. «Es difícil saber qué chavales tienen posibilidades, pero es evidente que ahora se les ofrece una posibilidad única de mejorar su técnica individual», asegura Arsenio. El de Arteixo, acostumbrado a la comodidad de los hoteles de lujo de la Primera División, y también a la presión de los resultados, disfruta ahora viendo cómo un puñado de imberbes aprende los rudimentos del fútbol. «Las clases son los lunes, miércoles y viernes, de las cinco y media de la tarde a las nueve de la noche. Por las mañanas también suelo venir para planificar un poco el trabajo. Estos días hay mucho, ¿sabes? Estamos acabando los listados y organizando los grupos», afirma Arsenio Iglesias. La oscura burocracia no le ha hecho perder ni un ápice de su conocida retranca. «Este chollo no tiene ninguna cosa mala. Me gusta todo. Pasar tanto tiempo con los chicos me ayuda a mantener vivo el sentido del humor. La verdad es que lo paso muy bien con ellos», confiesa sin atisbo de nostalgia de los banquillos de la Liga de las Estrellas. Muchos de los chavales que asisten tres días a la semana a las clases del funcionario ni siquiera saben de su glorioso pasado al frente de la primera edad de oro del Deportivo. «La mayoría están ya de vuelta de todo», confiesa sin rencor el Bruxo de Arteixo, su apodo de guerra en los tiempos de esplendor. «¿Qué si me piden autógrafos? Qué va, hombre. ¿Para qué quieren una firma mía en un cacho de papel?», bromea Arsenio. Genio y figura, a veces no puede reprimir la tentación de predicar con el ejemplo. «Pero Andresiño, ven aquí. Toca de primera. Hazlo fácil. Si la das así tienes menos posibilidades de perderla, ...» La retahíla sonará a conocida a muchos de los que seguían su trabajo en el mismo campo de A Torre. «Fútbol sólo hay uno», predica el constructor del Súper Depor.