El remolcador fue el encargado de traer desde Cuba el «Sierra de Aránzazu», ametrallado por anticastristas Un histórico barco coruñés espera atracado en el muelle de Oza a que los sopletes lo conviertan en chatarra. Es el remolcador «Finisterre», casi con toda seguridad el primer buque de salvamento de Galicia y uno de los primeros de España. Pero al «Finisterre» se le conoce sobre todo por una odisea marina. Fue en 1964 cuando el barco tuvo que ir a buscar a Cuba al mercante español «Sierra de Aránzazu», que fue ametrallado, al parecer, por lanchas anticastristas. En el ataque fallecieron tres tripulantes del barco.
29 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Sucedió en el año 1964. Cuenta José Luis Santa Cruz Rojo, propietario del Finisterre, que el capitán del Sierra de Aránzazu había detectado la presencia de varios polizones cubanos pocas horas después de abandonar la isla. El oficial, cumpliendo con el reglamento, varió su rumbo, volvió a puerto, y entregó a los ilegales a las autoridades cubanas. Dicen que fueron ajusticiados. El asunto llegó a oídos de los cubanos exiliados en Miami. José Luis Santa Cruz continúa con su relato. El Sierra de Aránzazu volvió a zarpar hacia España. Sin embargo, su navegación se vió interrumpida por varias lanchas rápidas procedentes de Miami que, sin mediar comunicación, comenzaron a atacarle con metralletas. Tres muertos Las ráfagas fueron directamente al puente. Se produjo un incendio a bordo. El capitán y otros dos miembros de la tripulación cayeron abatidos por los tiros. Los terroristas se alejaron rápidamente. El Sierra de Aránzazu, seriamente dañado, tuvo que volver a puerto. La empresa coruñesa de salvamento y desguace de buques Santa Cruz acababa de construir en Astano un remolcador. Lo bautizaron con el nombre de Finisterre. Es un barco de 35 metros de eslora, 8,15 de manga y 3,70 de puntal. Para su propulsión se le montó un motor de 1.020 caballos. Costó 45 millones de pesetas, 35 de los cuales fueron aportados por la subsecretaria de Marina debido al objetivo con que se construyó el buque, las operaciones de salvamento en la costa gallega. Sin embargo, a pesar de su ámbito de actuación, uno de sus primeros trabajos consistió en remolcar el Sierra de Aránzazu desde Cuba hasta España. No era una misión fácil. Un pequeño barco tenía que cruzar el Atlántico en pleno invierno. Además, en su regreso tenía que tirar por un barco de unas 3.000 toneladas. El Finisterre inicia el viaje de vuelta el 27 de noviembre de 1964.