El antaño convento benedictino albergará una hospedería rural tras finalizar su restauración En San Nicolás de Cines la arquitectura se toma un respiro. Ajena a devenires de hormigón armado y fibra óptica, la vieja parroquia anda con la sonrisa desplegada. El convento renueva presencia después de lustros a remojo, sin techumbre ni conciencias a cobijo. La idea es retomar glorias pasadas, gastronomía tradicional de nivel, productos de época y habitaciones con vistas. La conversión del cenobio benedictino en casa rural rondará los dos años, con la silueta de siglos de piedra respetada al centímetro.
22 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Existen lugares donde el asfalto se retuerce, donde las veredas no son autovías de primer grado. En tiempos de globalización y cadenas hoteleras, el turismo rural destapa nuestra esencia más histórica. A los vecinos de San Lorenzo de Cines se les renuevan mil años de historia sin gastos de envío, con la garantía de nuevos rostros en los aledaños de la villa. La rehabilitación con una consigna estampada entre paredes, no alterar la línea original del convento. Una clonación monacal sin implantes contemporáneos, a la antigua usanza, con materiales de raigambre y doce habitaciones. Claustro, jardines y piscina En el horizonte se perfila un paraje para la ausencia. Sin bullicio indescifrable y con la vegetación por montera. El gerente de la sociedad embarcada en el proyecto es explícito, «la concepción primitiva del claustro será intocable, sin concesiones». La futura rectoral tomará formas de casona Gallega, rozando la estética del pazo. Sus 8000 metros cuadrados de finca albergarán frondosos jardines donde meditar el caminante, sin las fisuras del mundanal ruido. El proyecto contempla también una piscina de agua caliente y jacuzzi para las epidermis más exigentes, que las aguas de la región tienen sus dosis medicinales. Una especie de balneario minimalista donde renovar fibra cálcica y optimismo existencial. Pendiente de aprobación El antaño convento benedictino cuenta con ochocientos años de historia y un futuro ambicioso. Si los horizontes se respetan, el viajero contará con un nuevo reducto en menos de dieciséis meses, sin incluir imprevistos de última hora. Y es que tamaño diseño está todavía pendiente de aprobación final de patrimonio e iglesia, verdadera propietaria del monasterio, si bien «ya existe un acuerdo verbal», confirmaron miembros de la sociedad gestora del inmueble.