«Aznar no responde a mis chistes»

GUILLERMO LIAÑO BETANZOS

A CORUÑA

GUILLERMO LIAÑO

Antonio Selgas Goyanes es químico, óptico, fotógrafo y diseñador de humor con sonrisa garantizada El casco viejo betanceiro disfraza historias de comedia y pantomima. Antonio Selgas Goyanes lleva la sonrisa perenne encajada en la mandíbula. Desde su óptica en la rúa de Roldán los chistes se suceden semanalmente sin recargos fiscales. Tras el escaparate de su comercio nadie esta a salvo de sátira y escarnio, políticos del porvenir incluídos. Un folio, un recorte de prensa con salero, y la chispa está servida. A los vecinos de la villa la cosa les alegra el desayuno y andan encantados. «La sonrisa es un bien escaso, mucho más exigente en su brotar que una lágrima», resopla convencido el óptico brigantino.

16 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

«Despertar lágrimas es materia sencilla. Cosechar una sonrisa sí tiene mérito». Bajo tamaña premisa se nos presenta Antonio Selgas Goyanes, setenta y seis abriles sobre los hombros y rostro afable, con las arrugas de quien discurre en la vida a carcajada limpia. La vidriera de su óptica se convierte semanalmente en teatro improvisado de humor, al alcance del paseante. «La afición me viene de siempre, desde los tiempos de instituto, y mientras la creatividad responda ahí estaré», afirma satisfecho. Política y censura Con casi medio millar de ilustraciones cómicas, el creador brigantino se muestra pletórico de ingenio. «Acostumbro a mandar copias de mis cavilares a los implicados, pero ni Aznar, ni Romay han contestado», relata sibilino. Sin embargo su sonrisa es neutral, sin partidismos, y nadie queda exento de su particular ojo crítico. Ni siquiera las fuerzas del orden. «Hoy me he metido con vosotros, ¿Me vais a meter en la carcel?» bromea con el sheriff del cuerpo nacional de policia. La vida del creador tiene también sus fisuras, aunque sean congénitas. «Bueno, mi hijo me censura lo suyo, pero son cosas de la genética», concluye sin desnudar la sonrisa del rostro.