El éxtasis de una noche celta

MAR LISTA A CORUÑA

A CORUÑA

Gwendal y diversos grupos locales convocaron en Riazor a tres mil personas La extraordinaria calidad del festival «Noites Celtas» de A Coruña ha puesto de manifiesto que Galicia no tiene que nada que envidiar a los grandes de la música. Desde siempre, el folk ha estado fuertemente enraizado en la tradición popular. El concierto supuso el bautizo de masas de algunos grupos locales y la reafirmación de Gwendal como una de las mejores bandas del panorama internacional. Todo sucedió en una noche donde los personajes del reino de las Galias parecieron saltar de las páginas del cómic y la pócima mágica fue la cerveza de la tierra.

04 ago 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Como sucedía en el conocido cuento del flautista de Hamelín, embrujados por el hechizo de una música mágica, jóvenes y algún que otro despistado fueron llegando a Riazor atraídos por dulces acordes. Cada alma sintió la noche de diferente manera. Muchos abandonaron sus cuerpos al compás de caprichosos ritmos ancestrales, mientras que las parejas buscaban su universo particular a orillas de ese mar bravo de agosto. El festival Noites Celtas saltó a las páginas de la historia cuando cinco maravillosas voces de mujer aparecieron sobre el escenario de Riazor. ¿Pero de dónde han salido estas chicas?, se preguntaron los asistentes. Faltriqueira narró historias impregnadas de saudade milenaria. Pocas veces uno es profeta en su tierra, pero ellas tienen madera para conseguirlo y ayer dieron buena prueba de ello. Pabellón alto Rumbadeira y Birimbao también dejaron el pabellón de la ciudad muy alto. Estos grupos rompieron el misticismo reinante animando los pies de los aficionados al folk. Y ya con el ambiente caldeado, Gwendal brilló con luz propia sobre la playa coruñesa. El mítico grupo de la Bretaña francesa justificó porqué lleva más de veinte años entre las mejores agrupaciones de música folk. Con tan buen sabor de boca que dejó la actuación de ayer por la noche, hoy la cerveza seguirá corriendo por las gargantas de los descendientes de los caudillos celtas que se sumen a celebrar toda una mítica ovación a la música de los herederos de Breogán.