Quevedo no deja el Consulado

Luís Pousa Rodríguez
LUIS POUSA A CORUÑA

A CORUÑA

CARLOS LAMAS

La biblioteca de la institución, formada por 28.000 volúmenes, permanecerá en su histórica sede No habrá mudanza de los 28.000 volúmenes que conforman la biblioteca del Consulado. Aunque el Ayuntamiento había anunciado hace unos meses el posible traslado de los fondos a un edificio de nueva construcción, finalmente ha optado por conservar los libros en su histórica sede. Los manuscritos e incunables que se custodian en sus anaqueles _entre ellos un texto de puño y letra de Francisco Quevedo_ son el último vestigio del Real Consulado Marítimo y Terrestre, el gran símbolo de la Ilustración coruñesa.

30 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

El concejal de Cultura, José Luis Méndez Romeu, apunta que ya existe un acuerdo con la fundación que gestiona la biblioteca para restaurar el espacio en el que se encuentra y adoptar «todas las medidas necesarias para la adecuada conservación de los fondos». Esos fondos constituyen, de hecho, la segunda colección más valiosa de A Coruña, sólo por detrás de la de la Real Academia Galega. Y en Galicia ascendería al tercer puesto de un hipotético escalafón encabezado por el legado que atesora en Fonseca la Universidad de Santiago. Entre las rarezas que pueden desempolvar los bibliófilos en las estanterías del Consulado se encuentra un manuscrito cuando menos políticamente incorrecto: Execración por la fe católica contra la blasfema obstinación de los judíos que hablan portugués y en Madrid fijaron carteles sacrílegos y heréticos. El autor de esta joya panfletaria no es otro que el literato barroco Francisco de Quevedo y Villegas, que rubrica de su puño y letra un texto de 1633 que tuvo que aguardar hasta 1993 a que un sesudo archivero compostelano lo rescatase de entre los legajos del Consulado. Pero la Execración contra los judíos es únicamente una de las aristas de este fabuloso laberinto libresco. La biblioteca que fundó en 1803 el ilustrado Pedro Antonio Sánchez cuenta, además, con un incunable fechado en 1498: Opuscula Sancti Thome, una recopilación de comentarios a los escritos del filósofo de Aquino. Otro de los grandes nombres de la Ilustración coruñesa, José Cornide, donó al Consulado la edición original de su obra más emblemática, Investigaciones sobre la fundación y fábrica de la Torre llamada de Hércules; mientras que Juana de Vega dejó en herencia a la biblioteca varios de los muebles que hoy adornan sus salas. La impronta del Real Consulado Marítimo se puede rastrear también en los cuadernos que guardan las actas y acuerdos de la institución y en los cientos de tratados sobre Geografía, Metrología, Cartografía y demás artes náuticas.