La iglesia de Paderne, en Cesuras, tiene este elemento arquitectónico situado a más de treinta metros Paderne es una parroquia perteneciente a Cesuras. Un paisaje típico de interior y un grupo de casas bien separadas entre sí son las características principales del lugar. Sin embargo se diferencia de sus vecinas por la curiosidad de un campanario que, hoy asentado sobre una base de cantería y cemento que lo protege de la erosión de un camino cercano, se sitúa _originalmente_ fuera de la iglesia y a una distancia considerable. A qué es debida esta situación nunca ha sido aclarado. En Galicia sólo se conocen tres casos. Los vecinos han convivido con este hecho sin que nadie conozca la solución al misterio del campanario.
08 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Nadie en la parroquia sabe con certeza cuáles son los orígenes de este fenómeno artístico que, según cuentan los propios vecinos, ha llamado la atención de bastantes curiosos llegados de las más diversas partes de la geografía regional e, incluso, nacional. Construido en el siglo XVI, el edificio pertenece al estilo renacentista y hasta hace muy pocos años contaba con dos altares. Uno de ellos, el ubicado en el espacio hoy destinado a la sacristía, era exclusivo de la familia Mesía de Castro, terratenientes del lugar. Descendientes de los Castro El templo se sitúa en lo alto de una pequeña montaña donde se divisa un paisaje típico de la Galicia interior. Al fondo, en el valle, el pazo de los Castro _hoy reformado_ desde donde doña Julia Castro Piñeiro, última descendiente, aún subía no hace demasiados años, según comenta uno de los vecinos. Los Castro son una línea genealógica que, sin rupturas desemboca en las más grandes posesiones de Galicia. Sobre todo, en la provincia de A Coruña. En el ayuntamiento de Cesuras eran dueños de grandes extensiones de tierra y su sello se aprecia en todas y cada una de las iglesias y capillas del municipio, donde Paderne, si bien no destaca por su valor artístico sí lo hace por su originalidad. De todo esto tiene la culpa un campanario que, situado a unos treinta metros de la propia iglesia, muestra en su única campana una cruz que ligada a los Mesía de Castro relaciona a esta familia de nobles con la parroquia. Felisardo, propietario de una taberna al lado de la iglesia, nunca oyó hablar a sus padres ni abuelos del por qué de la poco común situación del campanario aunque _señala_ cuando se reformó todos se negaron a cambiarlo de lugar: «Toda a vida foi así e non había razón algunha para mudalo de sitio», afirma. Otra de las parroquianas, una anciana de unos noventa años, tampoco recuerda haber oído nada del tema ni a su suegros y, menos aún, a su marido: «Eu viñen casada para Paderne porque son de Loureda, dun lugar aquí al lado, e non lembro falarmos nada do campanario», dice. Sin embargo, recuerda perfectamente como la iglesia, hoy recubierta con cemento, tenía un escaso valor, «non era nin tan sequera de cantería, senón pedra. De cantería eran só os marqueados das portas e mailos bufarros», prosigue. «Suso de Paraxón» Jesús Sánchez, Suso de Paraxón, es quien más y mejor sabe la historia del ayuntamiento, de sus capillas e iglesias, movido por un ansia por conocer la cultura y el pasado de la localidad de origen. Este hombre nos habla de varias hipótesis, pero «non hai nada claro. Nos outros dous casos galegos son considerables as diferencias de altura entre os campanarios e as igrexas pero aquí están o mesmo nivel», aclara.