Los celtas recuperan su memoria

Laureano López
LAUREANO LÓPEZ A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

El Ayuntamiento, apoyado por la Xunta, se prepara para iniciar el asalto medioambiental al castro de Elviña Desde 1985, la maleza envuelve el castro de Elviña como una madre protege a sus hijos. Hoy, la antigua morada de los celtas se presenta casi inaccesible a ojos y piernas. Zarzas y tojos se enredan y crecen en libertad allí donde muere el campus de Elviña, sin sospechar que en A Coruña y en Santiago se prepara un silencioso asalto al viejo yacimiento castreño. El ahora vergonzante espacio comenzará a recuperar su esplendor este verano, pero será en el 2003 cuando las fuerzas de paz _turistas, mayormente_ conquisten para el futuro la memoria del pasado. La gesta costará 1.500 millones en pesetas al cambio de hoy.

01 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Lento, pero seguro, el proyecto de recuperación del castro de Elviña cobrará definitivos visos de realidad a finales de este mes. Será entonces cuando el Ayuntamiento y la Xunta de Galicia se sienten a la misma mesa para formalizar un acuerdo de colaboración por el que la Administración autonómica aportará 350 millones de pesetas para las obras. Para definir los objetivos y contenidos del futuro parque arqueólogico, que el alcalde de A Coruña, Francisco Vázquez, ya se ha encargado de bautizar como Casa de los Antepasados, un equipo del Laboratorio de Arqueología de la Universidad de Santiago capitaneado por Felipe Criado ha elaborado un plan director que, a falta de su perfil definitivo, saca los colores a los defectos actuales del asentamiento. Sociedad y economía A saber, la falta de un plan conjunto de intervención que, además de aspectos arqueológicos abarque los sociales, estéticos, culturales y económico-turísticos. También, la escasa restauración realizada hasta la fecha, que no se han adquirido aún los terrenos afectados, la «falta de relación amistosa con los campesinos» (sic) o _aunque no se apunta en este capítulo del plan director_ la existencia de una línea de alta tensión que atraviesa el castro, y que será enterrada. Ídolo fálico Una de las singularidades del castro es su pertenencia a la Edad de Hierro tardío. Además, es rico en su estructura interna, el más grande de todo su entorno y en él ha aparecido un auténtico tesoro de joyas de oro y un ídolo fálico. Las excavaciones realizadas hasta el momento _iniciadas en 1947_ parecen confirmar la existencia de dos fases de ocupación del castro. La primera y más amplia se corresponde con la época del dominio romano, pero debajo de ella han aparecido vestigios de una ocupación prerromana. No obstante, el estudio revela que la abundante vegetación del terreno ha impedido por el momento componer una imagen de detalle del poblado.