Los clientes suelen ser asiduos, exigen menús de calidad y un servicio rápido Comer fuera de casa ya no es un lujo que sólo se permiten algunos los festivos o fines de semana. Hoy por hoy se ha convertido en una necesidad que afecta a un gran número de personas, cuyos trabajos les impiden regresar a sus hogares al mediodía. Por eso la oferta hostelera se ha diversificado y proliferan los establecimientos que ofrecen buenos platos, a precios asequibles y con un servicio rápido, las tres exigencias de sus clientes más asiduos.
30 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Aunque A Coruña no es una ciudad con la tradición universitaria que tiene, por ejemplo, Santiago, cada día son más los restaurantes que ofrecen en sus cartas menús del día, con el fin de satisfacer una demanda que supone en torno a las cien mesas servidas, de media, de lunes a viernes. Una casa de comidas, un restaurante, un fast food y un local de platos combinados han servido como muestra para comprobar que por razones de falta de tiempo o por la distancia entre el lugar de residencia y el centro laboral existe un nuevo cliente tipo. Se trata de profesionales liberales, fundamentalmente, que acuden solos o en compañía de sus colegas de trabajo y eligen de forma habitual el mismo establecimiento, según coincidieron en destacar los propietarios o gerentes de los cuatro locales consultados (Casa Cuba, Gastoff, La Pettit Bretagna y McDonalds). Éstos, los únicos datos concretos que manejan son los relativos al número de mesas que sirven, que sitúan entre las setenta y las cien _en función también del local_ como media diaria. En cuanto a los porcentajes de clientes que consumen un solo plato o dos, no se atreven a dar cifras aunque afirman que mayoritariamente se come un primero y un segundo; no obstante, cada vez son más las personas que quedan satisfechas consumiendo un único plato, indican. Son establecimientos relativamente recientes, salvo la casa de comidas, que reconocen que se han intentado adaptar al cliente, de ahí los precios, que oscilan entre las mil y las mil quinientas pesetas, en el caso del menú del día. Esta posibilidad, por otra parte, es la que triunfa entre los consumidores, frente a los platos que presenta la carta, que habitualmente son algo más caros. Pese a la creencia tópica de ejecutivo agresivo que malcome no muy lejos de su oficina, los ciudadanos que están obligados a pasar el día fuera de casa cuidan su alimentación. De ahí, por ejemplo, que la casa de comidas consultada esté siempre llena, porque se trata de comida puramente casera, abierta incluso a las peticiones de los clientes, que reconocen setirse en familia. Las cartas son buen ejemplo de que el cliente busca calidad y al mismo tiempo quiere cuidarse, de ahí que la gama de ensaladas sea cada vez mayor y exitan un buen número de productos bajos en calorías.