«La mayor esperanza de vida entre los discapacitados impone nuevos desafíos»

R.R A CORUÑA

A CORUÑA

XOXÉ CASTRO

Fidel Ramos, experto en gerontología y retraso mental Ser viejo no está bien visto, a pesar de que en la mayoría de las sociedades occidentales las tablas demográficas demuestran un preocupante descenso de la población joven; pero «ser viejo y retrasado» es algo todavía más difícil de asumir, según Fidel Ramos, un experto en envejecimiento y retraso mental que se ha desplazado a A Coruña para advertir, desde la asociación Aspronaga, que existe una realidad nueva ante la que habrá que «cambiar el chip» si se quiere garantizar la calidad de vida de los discapacitados.

24 may 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Reconoce que el fenómeno les ha sorprendido y que ni los profesionales ni los familiares están preparados para afrontarlo. Por eso, asociaciones como Aspronaga comienzan a buscar fórmulas que respondan a los desafíos que impone el envejecimiento de este colectivo. La charla impartida ayer por Fidel Ramos en la sede de la asociación es un primer paso. _«El futuro de las personas con retraso mental que envejecen», ¿cómo se presenta en una sociedad que tiende a dar la espalda a los mayores? _Se presenta, en cierto sentido, de forma inesperada, ya que la situación ha cambiado y desconcierta. Está confirmado que la esperanza de vida de estas personas ha aumentado, aunque su deterioro comienza antes, lo que debe servir de llamada de atención para que los profesionales nos adaptemos al nuevo contexto. _¿A qué retos habrá que enfrentarse? _Hay un gran vacío, por ejemplo, legislativo, porque no hay una edad asimilable para establecer el momento de su jubilación, entre los que trabajan. Tampoco suelen tener referentes, como los hijos, para ser conscientes de su evolución.