El Celta B encadena su segunda victoria consecutiva

x.r. castro VIGO

FUTBOL GALLEGO

XOÁN CARLOS GIL

Thaylor y Pucheta marcaron los goles ante el colista Marino

04 ene 2015 . Actualizado a las 22:16 h.

El Celta B comienza a ver la luz, al menos la de la tranquilidad. Por primera vez desde el mes de septiembre, el filial celeste encadena dos victorias consecutivas y le saca nueve puntos a la promoción de permanencia. El primer paso para mirar hacia arriba. Sin embargo, la contienda con el Marino no fue un canto al fútbol. El cuadro de Javi López estuvo demasiado espeso durante casi una hora y la reacción definitiva solo llegó cuando el colista había pifiado dos clarísimas oportunidades. Thaylor con un gol magistral encarriló el triunfo y Pucheta llevó la tranquilidad con el tiempo cumplido.

La falta de velocidad para superar las dos líneas defensivas del rival fue el principal lastre del filial céltico en el primer tiempo. El colista Marino, nada sobrado de calidad, igualó la contienda a base de concentración defensiva y de posicionamiento en el campo, reduciendo las intentonas del Celta B a una dejada de Thaylor que Jordan envió a las nubes y a una clarísima oportunidad de Borja Domínguez, que no pudo concretar tras hacerse con un rechace en el área pequeña.

Viendo la inoperancia del Celta B, el Marino le fue perdiendo el miedo al partido y ganando metros, y hasta fue capaz de firmar la mejor oportunidad del primer acto en la antesala del descanso, cuando Omar regateó al portero y su tiro a puerta sin oposición fue tan blando que Soto tuvo tiempo a llegar para evitar el gol cantado.

Y a la vuelta del vestuario se repitió la historia, con un fallo defensivo local en cadena que Fran Pastor no aprovechó mandando el balón fuera con todo a favor.

El Celta B espabiló con otra ocasión igual de clara, en la mejor combinación de los locales. Borja Domínguez, atascado en un difícil de entender doble pivote defensivo, filtró un balón para Omar que el portero y el palo neutralizaron. Luego apareció un semi remate de Javi Rey.

Pero el gol llegó en una contra y Thaylor, que se había pasado toda la semana entrenando con el primer equipo, lo cocinó todo. Kevin hizo un despeje orientado, y con campo por delante, el vasco regateó al central y batió de tiro cruzado al portero luanquino nada más pisar el área. El propio Lubandazio pudo anotar la sentencia poco antes de ser relevado, pero su control con tiro acabó a un palmo del palo largo de la portería del Marino.

La guinda la puso el argentino Pucheta, con el partido descosido porque el Marino había abandonado la guarida. En una sucesión de rechaces el delantero metió la puntera y el balón se coló por toda la escuadra. Fue el colofón a un partido que lleva el sosiego al filial después de meses de zozobra. El domingo, de nuevo en casa ante el Lealtad, coincidiendo con el cambio de vuelta, toca una nueva ratificación.