Reválida del Celta en el Pizjuán

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

La continuidad en el once de Rafinha para la contienda es una de las incógnitas.
La continuidad en el once de Rafinha para la contienda es una de las incógnitas. ÓSCAR VÁZQUEZ < / span>

El pleno celeste en Andalucía se encuentra con un Sevilla poderoso en casa

02 nov 2013 . Actualizado a las 18:29 h.

El Celta regresa a Andalucía. La tierra de sus victorias hasta el momento. De repente, tras un año infame a domicilio el equipo vigués se está encontrando cómodo cada vez que viaja al sur. Hasta el momento ha superado con nota las visitas a Betis y Málaga, pero esta noche le espera una reválida en el Pizjuán ante un Sevilla herido y con secuelas después del 7-3. Los vigueses, en principio con la novedad de Toni en un once cada vez más reconocible, se juegan seguir fuera de la zona de descenso. El gran objetivo para un curso marcado por la igualdad suprema entre casi todos los equipos.

La contienda de esta noche está rodeada de similitudes. Celta y Sevilla llegan de perder con los dos colosos de la Liga, no están nada sobrados de resultados y los dos tienen más tendencia a atacar que a defender. La diferencia está en el arsenal hispalense, en su fondo de armario y en su poderío como local. Los de Emery han ganado como locales los tres últimos partidos ante rivales directos del Celta por la permanencia.

En su afán de dar la sorpresa, nada apunta que Luis Enrique vaya a agitar mucho el árbol de los cambios. Está cantada la novedad de Toni en el lateral zurdo por la lesión de Aurtenetxe y la continuidad de Cabral en el centro de la defensa tras la indisposición de Costas.

Once reconocible

Todo lo demás, debiera ser un calco del último partido con una ligera puerta abierta a Santi Mina en el ataque. En este caso Rafinha se jugaría la continuidad en el once y Augusto volvería a retrasar su posición como hiciera en Málaga. La polivalencia del argentino, que en esta ocasión no ha sido convocado por Sabella, es todo un aval para el cuadro vigués.

Aunque suene a paradójico entre dos equipos con marcada vocación ofensiva, la resolución del envite recaerá sobre la retaguardia. La idea general es que el Celta ha subido enteros, con los ajustes realizados tras el parón, y hoy parece el día de confirmarlo. Enfrente estará el cuarto equipo más goleador de la Liga. El más efectivo de la tropa de los mortales.

Pero como la manta no da para tapar todo en tiempos de crisis, el Celta también podrá rentabilizar la licencias hispalenses en la retaguardia. El Sevilla es el segundo más goleado y solo ha sido capaz de dejar su portería a cero en una ocasión. Nunca en casa. Una estadística que los vigueses están obligados a alimentar.

El cuerpo y la mente cierran el preámbulo de la contienda. Porque la respuesta física de los dos equipos tras el maratón semanal marcará el punto de intensidad de la presión que ambos ejerzan (o al menos intenten) en campo contrario. Lo mismo sucede con la capacidad de encaje tras sendas derrotas abultadas. En este caso es el grupo de Emery el peor parado. Por encajar siete y por presentarse ante su público con la obligación de ganar y convencer. El Celta no quiere pagar los platos rotos.