La interpretación de las tarjetas por mano se ensaña con el Celta

Xosé Ramón Castro
x. r. castro VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Los vigueses han acabado tres partidos en inferioridad por esta norma

28 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Las tarjetas por manos involuntarias traen de cabeza al fútbol español, especialmente al Celta que ya ha acabado tres partidos en inferioridad numérica por la manida interpretación de una regla que en su origen únicamente era aplicable para las manos voluntarias y evidentes. Tanto es así, que ayer Borja Oubiña solicitó un cambio de reglamento para que todo el mundo sepa a qué atenerse.

El Celta hizo frente a la Real Sociedad el sábado 15 faltas y acabó con seis amarillas. Dos de ellas fueron parar a Augusto, que ayer quiso mantenerse en silencio. La primera por «derribar a un contrario en la disputa del balón», según el acta y la segunda por «jugar el balón con la mano, cortando la posibilidad de ser jugado por un adversario». Es aquí en donde aparece la interpretación, ya que todo indica que la mano de Augusto es totalmente involuntaria, además de ser una acción intrascendente para el partido.

Con anterioridad, Gustavo Cabral había pagado con la misma moneda otras dos expulsiones que también dejaron al equipo en inferioridad numérica. Como consecuencia, el Celta ha visto cómo tres partidos que tenía encarrilados no consiguió ganarlos. Derrota en Vallecas y tablas en los dos restantes ante Deportivo y Real Sociedad.

La situación se ve agravada por el doble rasero utilizado por Paradas Romero. Carlos Vela cogió un balón en juego con las dos manos y el árbitro dejó pasar la acción sin mostrar cartulina alguna. Lo mismo sucedió con unas manos de Riki en el derbi. En Vallecas, la segunda amarilla para Cabral había sido por tocar el balón con la mano estando de espaldas, circunstancia que en otro escenario sería un atenuante.

La situación viene generada por la ambigüedad del reglamento en este punto. En la regla número 12 «Faltas e incorrecciones, tocar el balón con la mano», la norma indica que el árbitro debe considerar estas circunstancias: El movimiento de la mano hacia el balón (no del balón hacia la mano), la distancia entre el adversario y la mano (balón que llega de forma inesperada) y tener en cuenta que la posición de la mano no presupone necesariamente una infracción.

En el mismo epígrafe, dentro del apartado reservado a medidas disciplinarias, se indica cuándo el colegiado debe proceder a la amonestación: «Cuando un jugador toca deliberada y mani?estamente el balón con la mano para impedir que un adversario lo reciba o intenta anotar un gol tocando deliberadamente el balón con la mano». Ninguno de los dos casos en cuestión parecen aplicables a Augusto y sin embargo le costó la segunda amarilla y la expulsión con más de 40 minutos por delante.

Herrera, que ya se había quejado de la norma en Vallecas, volvió a hacerlo el sábado para asegurar que se estaban «cargando el fútbol». No es el primero que alza la voz, ya que más equipos se han visto perjudicados por tan subjetiva interpretación, máxime cuando ya hay colegiados que han ido un paso más allá. Por eso lo más idóneo parece cambiar el reglamento y ponerle cerco al apartado interpretativo como propone Borja Oubiña.

La norma señala como infracción tocar «deliberada y manifiestamente el balón con la mano»