Lastrado por el peaje de la Copa el Celta encara un duelo crucial

Xosé Ramón Castro
X. R. Castro VIGO / LA VOZ

GRADA DE RÍO

Xoán Carlos Gil

Jonny en el lateral derecho y Vila en el centro de la defensa se perfilan como novedades en la maltrecha zaga ante un Espanyol reservón

12 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Aunque cueste pasar página por los daños colaterales provocados, el Celta está obligado a mirar al frente y centrarse en el duelo vital de esta tarde en Cornellá ante un rival directo por la permanencia como el Espanyol.

Lo de menos ha sido la goleada final del Real Madrid, superlativa para el desarrollo del partido, o el cansancio que puedan acumular los cinco presuntos titulares que disputaron el encuentro. La grave lesión de Hugo Mallo y la indisposición de Túñez no solo marcan la previa, sino que obligan a Herrera a confeccionar una defensa de circunstancias sin los dos jugadores que habían acumulado más minutos a lo largo de la temporada.

Salvo sorpresa, Jonny a sus 18 años tomará la alternativa en el lateral derecho. El canterano, internacional y campeón de Europa sub 19, ya cumplió en la hora larga que jugó ante Osasuna en el primer triunfo liguero celeste.

Tampoco ofrece muchas dudas el centro de la zaga, en donde Cabral es el único fijo, aunque seguramente cambiando al perfil izquierdo. Con Demidov aún en fase de adaptación Vila se perfila como titular en el flanco derecho. El porriñés no tuvo su mejor día como mediocentro en el Bernabéu y Herrera le considera el central más listo de todos, aunque reconoce su falta de contundencia.

El resto del equipo será idéntico al que ganó en la matinal del domingo pasado al Valladolid con el rombo como apuesta táctica ante un rival que desde la llegada de Javier Aguirre ha dado un exitoso giro defensivo. Ahora acumula a hombres, expertos y veteranos, por detrás del balón y espera su opción en ataque por medio de una contra que Sergio García o Verdú deben finalizar. La posesión y el juego por detrás del balón serán claves para la suerte del partido.

Todo en una contienda en donde el Celta tiene al alcance de su calculadora el objetivo de terminar la primera vuelta con 21 minutos. Sería la mejor noticia en una semana que se torció de plano el miércoles. Nunca una Copa ha salido tan cara.