Cuando «solo» competir ya no es suficiente

Millán Gómez

CDLUGO

Óscar Cela

ANÁLISIS | El Lugo necesita rentabilizar sus llegadas y tener el poso para frenar las ventajas rivales

13 may 2021 . Actualizado a las 15:47 h.

El Club Deportivo Lugo volvió a perder, lo cual ha dejado de ser noticia, desgraciadamente. Son 16 jornadas sin ganar. Y, de esas 16 fechas, solo 6 puntos a través 6 empates. Unos datos paupérrimos y, evidentemente, de descenso. Lo paradójico es que, a falta de 4 jornadas y 12 puntos por jugar, el equipo sigue teniendo opciones de salvación. Minoritarias, pero existentes. La desventaja es de 4 puntos. Los lucenses tienen el average directo ganado con el C.D. Castellón y la U.D. Logroñés, así como orientado con el Albacete (1-0 en Lugo y pendiente de visitar el Carlos Belmonte), así como con opciones de remontar ante el Cartagena en Lugo (2-1 en la ida en Cartagonova). Los lucenses encadenan dos partidos compitiendo, pero apenas sumando un punto. Es un paso adelante clave, pero todavía insuficiente, pues el contexto de temporada exige rendimiento inmediato.

En Gijón, el Lugo comenzó ordenado, sin sufrir apenas defensivamente, salvo la media chilena de Uro? ?ur?evi? «Djuka» y estirándose esporádicamente en fase ofensiva. Con el paso de los minutos, el Sporting de Gijón fue dominando el balón, pero sin crear en demasía. Los lucenses jugando con un 4-1-2-2-1 en fase ofensiva y 4-1-4-1 en fase defensiva. Carlos Pita como ancla, como pivote posicional hasta su lesión, cuando fue reemplazado por su homólogo e íntimo socio Fernando Seoane. Con la marcha de Pita, hubo un instante de duda, rápidamente ajustado, subsanado. Seoane completó nuevamente un partido notable en recuperación y pase corto. Sigue siendo indispensable. 38 años, pero 38 argumentos para jugar. Moctar Sidi El Hacen aportó duelos ganadores, pero cometió demasiados fallos en iniciación. No solo El Hacen, sino el equipo en global. No así Seoane, siempre infravalorado en el pase corto cuando es un especialista en este aspecto. El Hacen fue sustituido seguramente con excesiva prontitud. Hugo Rama no estuvo especialmente participativo, salvo en el tramo final con un disparo desde fuera del área tras giro rápido y estuvo más combinativo en las jugadas definitivas. El factor clave de Rama es que es indispensable a balón parado, donde el Lugo cuenta con numerosos recursos en el remate, como se demostró en los dos últimos goles contra el Zaragoza. Juanpe Jiménez había mejorado contra los zaragocistas. En El Molinón entró en los últimos minutos y tuvo una llegada peligrosa con un cabezazo, pero no se coordinó con un compañero, defecto que le ocurre al Lugo recientemente. Pero el que sigue siendo fundamental es Gerard Valentín. Jugó 35 minutos. Primero, como extremo; luego los 13 finales como lateral derecho, su posición primaria antaño. Cuando encara, que es siempre, algo puede ocurrir. Es el jugador de banda más desequilibrante y con mejor centro. Tiene que jugar siempre que el físico se lo permita. Él y diez más. En su pie derecho está la inmensa parte de nuestras esperanzas.

Así a todo, al equipo debe exigírsele más vigor, más ofensiva y más faltas tácticas. Puma Rodríguez no estuvo participativo en fase ofensiva y debería haber frenado el 1-0 con una infracción táctica. Acciones de experiencia, de poso. El 1-0 fue una jugada vertical desde saque de portería del Sporting. Justo cuando más se había estirado el Lugo. Definición precisa y esquinada de Gaspar Campos. Difícil de llegar por parte de Ander Cantero, aunque la sensación es que el portero pamplonés podría haber reaccionado algo mejor porque no fue una finalización especialmente veloz. Pero Cantero es el jugador más regular y más seguro del equipo. Alberto Varo es de garantías, cumplió perfectamente contra el Zaragoza y realizó un paradón superlativo a mano cambiada. Pero Rubén Albés argumentó el lunes en rueda de prensa post-partido que quería que Cantero se despojase de la racha negativa. De la racha negativa del equipo, no de Ander Cantero, apostillo yo.

Estuvieron muy sólidos al corte y en anticipación los centrales Frederico Venâncio y Diego Alende. Como dijo Albés, el equipo debe priorizar la fase defensiva, competir desde la defensa. Dos futbolistas que compitieron muy bien con Mehdi Nafti ahora lo vuelven a hacer con Rubén Albés. Es causalidad y no casualidad. Albés se ha disfrazado sensatamente de Nafti. Aprovechar e incorporar lo bien trabajado por un compañero es una virtud. Y Albés acierta.   

No me gusta el concepto «final» porque eso significa que es todo o nada. Y el sábado contra el Mirandés, pese a una posible derrota, habría una ínfima vida. Pero las posibilidades se reducirían a la mínima expresión. Por tanto, es urgente ganar. El plan de partido es mantener la competitividad actual, pero con eficacia ofensiva y esta última, en gran medida, pasa por la confianza. Y el fútbol lo cambia, para bien o para mal, una simple jugada. Y seguimos esperando ese momento.